CAPITULO 76

Hormonas hipofisarias y su control por el
hipotálamo

La hipófisis y su relación con el hipotálamo

Adenohipófisis y neurohipófisis

glándula pituitaria, es una pequeña glándula de
alrededor de 1 cm de diámetro y 0,5-1 g de peso, situada en la silla turca (una cavidad ósea de la base
del cráneo) y unida al hipotálamo mediante el tallo hipofisario. Desde una perspectiva fisiológica, la
hipófisis se divide en dos partes bien diferenciadas: el lóbulo anterior o adenohipófisis y el lóbulo
posterior o neurohipófisis.

La adenohipófisis secreta seis hormonas peptídicas necesarias y otras de menor importancia, mientras que la neurohipófisis sintetiza dos hormonas peptídicas importantes.

Las hormonas de la adenohipófisis intervienen en el control de las funciones metabólicas de todo el organismo

La hormona del crecimiento estimula el crecimiento de todo el cuerpo mediante su acción sobre la
formación de proteínas y sobre la multiplicación y diferenciación celulares.

La corticotropina controla la secreción de algunas hormonas corticosuprarrenales, que, a su vez,
afectan al metabolismo de la glucosa, las proteínas y los lípidos.

La tirotropina (hormona estimulante del tiroides) controla la secreción de tiroxina y triyodotironina
por la glándula tiroides; a su vez, estas hormonas regulan casi todas las reacciones químicas
intracelulares que tienen lugar en el organismo.

La prolactina estimula el desarrollo de las glándulas mamarias y la producción de leche

hormona estimulante de los folículos y la hormona
luteinizante, controlan el crecimiento de los ovarios y los testículos, así como su actividad
hormonal y reproductora. Las dos hormonas secretadas por la neurohipófisis desempeñan otras
funciones.

La hormona antidiurética (denominada también vasopresina) controla la excreción de agua en la
orina, con lo que ayuda a regular la concentración hídrica en los líquidos corporales.

La oxitocina contribuye a la secreción de leche desde las glándulas mamarias hasta los pezones
durante la lactancia; posiblemente, interviene también en el parto, al final de la gestación.

Los cinco tipos de células son:

  1. Somatótropas: hormona del crecimiento humana (GH).
  2. Corticótropas: corticotropina (ACTH).
  3. Tirótropas: tirotropina (TSH).
  4. Gonadótropas: hormonas gonadótropas, es decir, la hormona luteinizante (LH) y la hormona
    foliculoestimulante (FSH).
  5. Lactótropas: prolactina (PRL).

Las hormonas neurohipofisarias se sintetizan en cuerpos celulares situados en el hipotálamo

Los cuerpos de las células que secretan las hormonas neurohipofisarias no se encuentran en la propia} neurohipófisis, sino que corresponden a grandes neuronas denominadas neuronas magnocelulares, ubicadas en los núcleos supraóptico y paraventricular del hipotálamo; el axoplasma de las fibras nerviosas neuronales transporta las hormonas desde el hipotálamo a la neurohipófisis.

El hipotálamo controla la secreción hipofisaria

Funciones fisiológicas de la hormona del crecimiento

Todas las hormonas adenohipofisarias más importantes, salvo la hormona del crecimiento, ejercen sus efectos principalmente mediante la estimulación de las glándulas efectoras, como la glándula tiroides, la corteza suprarrenal, los ovarios, los testículos y las glándulas mamarias.

La hormona del crecimiento estimula el crecimiento de
muchos tejidos corporales

La hormona del crecimiento, denominada también hormona somatótropa o somatotropina, es una molécula proteica pequeña que contiene 191 aminoácidos en una sola cadena, con un peso molecular de 22.005. Induce el crecimiento de casi todos los tejidos del organismo que conservan esa capacidad.
Favorece el aumento de tamaño de las células y estimula la mitosis, dando lugar a un número creciente de células y a la diferenciación de determinados tipos celulares, como las células del crecimiento óseo y los miocitos precoces.

La hormona del crecimiento ejerce varios efectos metabólicos

Además de afectar al crecimiento general, la hormona del crecimiento ejerce múltiples efectos metabólicos específicos:

  • Aumenta la síntesis proteica en casi todas las células del organismo
  • Favorece la movilización de los ácidos grasos del tejido adiposo, incrementa la cantidad de ácidos grasos libres en la sangre y potencia el uso de los ácidos grasos como fuente de energía
  • Disminuye la cantidad de glucosa utilizada en todo el organismo

Aunque se ignoran los mecanismos exactos mediante los cuales la hormona del crecimiento potencia el depósito de proteínas, se conocen distintos efectos que podrían favorecerlo.

Facilitación del transporte de aminoácidos a través de las membranas celulares

La hormona del crecimiento intensifica el transporte de la mayoría de los aminoácidos a través de las membranas celulares, hacia el interior de la célula. Se eleva así la concentración celular de
aminoácidos, lo que parece explicar, al menos en parte, el incremento de la síntesis de proteínas.

Aumento de la traducción de ARN para facilitar la síntesis proteica en los ribosomas

Aunque la concentración de aminoácidos en las células no aumente, la hormona del crecimiento incrementa la traducción del ARN, haciendo que los ribosomas del citoplasma sinteticen un mayor número de proteínas.

Aumento de la transcripción nuclear del ADN para formar ARN

En períodos prolongados (de 24 a 48 h), la hormona del crecimiento estimula también la transcripción de ADN en el núcleo, haciendo que aumente la cantidad de ARN formado.

Descenso del catabolismo de las proteínas y los aminoácidos

Junto con el incremento de la síntesis de proteínas, se produce una disminución de la degradación de
las proteínas celulares

La hormona del crecimiento induce la liberación de los ácidos grasos del tejido adiposo y, por
consiguiente, aumenta su concentración en los líquidos corporales. Asimismo, intensifica la
conversión de ácidos grasos en acetil coenzima A (acetil-CoA) y su utilización subsiguiente como
fuente de energía en todos los tejidos del organismo. En consecuencia, bajo los efectos de la
hormona del crecimiento, los lípidos se usan como fuente de energía, en detrimento de los hidratos
de carbono y las proteínas.

La hormona del crecimiento ejerce múltiples efectos que repercuten en el metabolismo de los hidratos de carbono:

  • Disminuye la captación de glucosa en los tejidos como el músculo esquelético
  • y el tejido adiposo
  • Aumenta la producción hepática de glucosa
  • Incrementa la secreción de insulina.

Cada uno de estos cambios obedece a la «resistencia a la insulina» inducida por la hormona del crecimiento, que atenúa la acción de la hormona encargada de estimular la captación y la utilización de glucosa por el músculo esquelético y el tejido adiposo y de inhibir la producción hepática de glucosa; todo ello conlleva un incremento de la glucemia y un incremento compensador de la secreción insulínica.

Por estas razones, los efectos de la hormona del crecimiento se denominan diabetógenos y su secreción excesiva puede provocar alteraciones metabólicas muy similares a las observadas en los pacientes con diabetes de tipo II (diabetes no insulinodependiente), que también son muy resistentes a los efectos metabólicos de la insulina.

Necesidad de insulina y de hidratos de carbono para la estimulación del crecimiento por la hormona del crecimiento

La hormona del crecimiento no ejerce su acción en los animales que carecen de páncreas; tampoco lo hace cuando se eliminan de la alimentación los hidratos de carbono.

Estos fenómenos demuestran que la eficacia de la hormona requiere una actividad adecuada de la insulina y unos depósitos suficientes de hidratos de carbono.

La hormona del crecimiento estimula el crecimiento del cartílago y el hueso

Existen dos mecanismos fundamentales que explican el crecimiento óseo: por lo que se refiere al primero, en respuesta a la estimulación de la hormona del crecimiento, la longitud de los huesos largos aumenta en los cartílagos epifisarios, donde las epífisis de los extremos del hueso están separadas de las diáfisis. Este crecimiento produce en primer lugar el depósito de cartílago nuevo, seguido de su conversión en hueso nuevo; en consecuencia, las diáfisis se alargan, separándose cada vez más de las epífisis.

Al mismo tiempo, el cartílago epifisario va desapareciendo, de modo que al final de la adolescencia ya no queda cartílago epifisario adicional que permita seguir creciendo a los huesos largos. En esas circunstancias tiene lugar la fusión ósea entre la diáfisis y la epífisis en cada uno de los extremos y el crecimiento en longitud de los huesos largos se detiene.
En el segundo mecanismo del crecimiento óseo, los osteoblastos del periostio óseo y de algunas cavidades óseas depositan hueso nuevo en la superficie del viejo.

La hormona del crecimiento ejerce muchos de sus efectos a través de sustancias intermedias denominadas somatomedinas

Cuando se aplica directamente hormona de crecimiento a los condrocitos cultivados fuera de organismo, rara vez proliferan o aumentan de tamaño. No obstante, cuando se inyecta al animal intacto, sí induce la proliferación y el crecimiento de esas mismas células.

Se ha propuesto que la mayoría o casi todos los efectos de la hormona del crecimiento se deberían a la somatomedina C y a otras somatomedinas y no a la acción directa de la hormona sobre los huesos y otros tejidos periféricos.

También cabe la posibilidad de que sea la propia hormona del crecimiento la responsable directa del aumento del crecimiento de algunos tejidos y de que el mecanismo de la somatomedina constituya un medio alternativo, pero no imprescindible, de favorecer el crecimiento.

Regulación de la secreción de hormona del crecimiento

Después de la adolescencia, la secreción disminuye lentamente con la edad y, en última instancia, alcanza el 25% del nivel de la adolescencia a una edad muy avanzada.
La secreción de hormona del crecimiento sigue un patrón pulsátil, con ascensos y descensos.

No se conocen los mecanismos exactos que controlan su secreción, pero existen diversos factores relacionados con la nutrición o el estrés que la estimulan:

  • La inanición, en especial cuando existe un déficit grave de proteínas
  • La hipoglucemia o baja concentración sanguínea de ácidos grasos
  • El ejercicio
  • La excitación
  • Los traumatismos
  • La grelina, una hormona secretada por el estómago antes de las comidas.

La concentración normal de hormona del crecimiento en el plasma adulto oscila entre 1,6 y
3 ng/ml, mientras que en los niños o adolescentes se aproxima a 6 ng/ml. Estos valores pueden aumentar hasta 50 ng/ml cuando se agotan las reservas de proteínas o de hidratos de carbono durante
la inanición prolongada.

Función del hipotálamo, de la hormona liberadora de la hormona del crecimiento y de la somatostatina en el control de la secreción de hormona del crecimiento

Teniendo en cuenta la descripción anterior de los múltiples factores que afectan a la secreción de
hormona del crecimiento, resulta sencillo comprender la perplejidad de los fisiólogos a la hora de
desentrañar los misterios de la regulación de la secreción de hormona del crecimiento. Se sabe que está controlada por dos factores secretados en el hipotálamo y luego transportados a la adenohipófisis por los vasos porta hipotalámico-hipofisarios. Se trata de la hormona liberadora de la
hormona del crecimiento (GHRH) y de la hormona inhibidora de la hormona del crecimiento
(denominada también somatostatina).

La hormona liberadora de la hormona del crecimiento y de la somatostatina en el control de la secreción de hormona del crecimiento

El núcleo hipotalámico que induce la secreción de GHRH es el núcleo ventromedial, es decir, la misma región del hipotálamo sensible a la concentración sanguínea de glucosa que provoca la sensación de saciedad en la hiperglucemia y de hambre en la hipoglucemia.

La secreción de somatostatina está controlada por otras regiones adyacentes del hipotálamo. Por consiguiente, parece razonable pensar que las mismas señales que modifican el instinto por el que una persona se alimenta también afectan a la tasa de secreción de la hormona del crecimiento.

La neurohipófisis y su relación con el hipotálamo

La neurohipófisis, conocida también como hipófisis posterior o lóbulo posterior de la hipófisis, se compone sobre todo de células similares a las gliales, denominadas pituicitos. Estas células no secretan hormonas, sino que constituyen meras estructuras de sostén para un gran número de fibras nerviosas terminales y de terminaciones nerviosas de las vías procedentes de los núcleos supraóptico y paraventricular del hipotálamo.

Estas terminaciones reposan sobre la superficie de los capilares, hacia los que secretan dos hormonas neurohipofisarias: 1) hormona antidiurética (ADH),
llamada también vasopresina, y 2) oxitocina.

Si se secciona el tallo hipofisario por encima de la hipófisis pero se mantiene intacto todo el
hipotálamo, la secreción de hormonas neurohipofisarias disminuirá de forma transitoria y unos días después recuperará la normalidad; las hormonas se secretan entonces por las terminaciones seccionadas de las fibras del hipotálamo y no por las que se encuentran en la neurohipófisis.

Ambiente
Estructuras químicas de la hormona antidiurética y la oxitocina


La oxitocina y la ADH (vasopresina) son polipéptidos de nueve aminoácidos cada uno, con las secuencias siguientes:
Vasopresina: Cis-Tir-Fen-Gln-Asn-Cis-Pro-Arg-GliNH2.
Oxitocina: Cis-Tir-Ile-Gln-Asn-Cis-Pro-Leu-GliNH2.
Obsérvese que estas dos hormonas son prácticamente idénticas, salvo porque la vasopresina contiene fenilalanina y arginina, en lugar de isoleucina y leucina. La similitud de ambas moléculas explica la semejanza de sus funciones.

Funciones fisiológicas de la hormona antidiurética

La inyección de cantidades minúsculas de ADH (de tan solo 2 ng) reduce la excreción renal de agua (antidiuresis)

La presencia de ADH, aumenta en gran medida la permeabilidad de los conductos y túbulos colectores, por lo que casi toda el agua se reabsorbe a medida que el líquido tubular atraviesa estos conductos, haciendo que el organismo conserve el agua y produzca una orina muy concentrada.
Sin la hormona, las membranas luminales de las células epiteliales de los túbulos son prácticamente impermeables al agua.

Cuando la ADH actúa en la célula, se combina primero con los receptores de membrana que activan a la adenilato ciclasa e inducen la formación de AMPc en el citoplasma de las células tubulares.

Esta formación, a su vez, provoca la fosforilación de los elementos contenidos en las vesículas especiales, lo que determina la inserción de dichas vesículas en las membranas celulares apicales y proporciona así numerosas zonas muy permeables al agua.

Regulación de la producción de hormona antidiurética

El aumento de la osmolalidad del líquido extracelular estimula la secreción de ADH

Cuando se inyecta una solución concentrada de electrólitos en la arteria que riega el hipotálamo, las
neuronas ADH de los núcleos supraóptico y paraventricular transmiten de inmediato impulsos a la neurohipófisis para que libere gran cantidad de ADH a la sangre circulante; de esta forma, la
secreción de la hormona aumenta, a veces incluso hasta 20 veces por encima de los valores normales.
Por el contrario, la inyección de una solución diluida en esta arteria interrumpe los impulsos y, por
consiguiente, la secreción de ADH.

Un volumen sanguíneo y una presión arterial bajos estimulan la secreción de ADH: efectos vasoconstrictores de la ADH

Cuando las concentraciones sanguíneas de ADH caen, la conservación renal de agua aumenta, mientras que cuando son elevadas, ejercen un potente efecto y contraen todas las arteriolas del
organismo, con el consiguiente ascenso de la presión arterial. Por esta razón, la ADH recibe también
el nombre de vasopresina.

Uno de los estímulos que intensifican la secreción de ADH consiste en la disminución del volumen sanguíneo; este efecto resulta especialmente llamativo cuando el volumen sanguíneo desciende en un 15 a un 25% o más; en estas condiciones, la secreción de la hormona llega a aumentar hasta 50 veces por encima de su valor normal.

Funciones fisiológicas de la oxitocina

La oxitocina produce la contracción del útero gestante

Como indica su nombre, la hormona oxitocina estimula con fuerza la contracción del útero en el
embarazo, en especial al final de la gestación. Por consiguiente, muchos tocólogos piensan que esta
hormona es la responsable, al menos en parte, de la inducción del parto. Esta opinión está respaldada
por los siguientes hechos: 1) cuando se secciona la hipófisis de la hembra preñada, la duración del
período de dilatación aumenta mucho, lo que indica un posible efecto de la oxitocina durante el parto;
2) la concentración plasmática de oxitocina asciende durante el parto, en especial en la última fase, y
3) la estimulación del cuello uterino de la hembra preñada desencadena señales nerviosas que pasan
al hipotálamo e incrementan la secreción de oxitocina

La oxitocina estimula la expulsión de leche por las mamas

La oxitocina también desempeña una función esencial en la lactancia; se conocen más detalles acerca
de esta función que de la relacionada con el nacimiento. Durante la lactancia, induce la expresión de leche desde los alvéolos hasta los conductos mamarios, de forma que el hijo pueda extraerla
mamando.

CAPITULO 27

Filtración glomerular, flujo sanguíneo renal y
su control

Filtración glomerular, flujo sanguíneo renal y
su control

Filtración glomerular: el primer paso para la formación de orina

El primer paso en la formación de orina es la filtración de grandes cantidades de líquidos a través de los capilares glomerulares en la cápsula de Bowman, casi 180 l al día.

La mayor parte de este filtrado se reabsorbe, lo que deja únicamente 1 l aproximadamente de líquido para su excreción al día, si bien la tasa de excreción renal de líquidos puede ser muy variable dependiendo de la ingestión de líquidos.
La alta tasa de filtración glomerular depende de la alta tasa de flujo sanguíneo renal, así como de las propiedades especiales de las membranas de los capilares glomerulares.

Las concentraciones de otros constituyentes del filtrado glomerular, como la mayoría de las sales y moléculas orgánicas, son similares a las concentraciones en el plasma.

Las excepciones a esta generalización son algunas sustancias con un peso molecular bajo, como el calcio y los ácidos grasos, que no se filtran libremente porque están unidas parcialmente a las proteínas plasmáticas.

La FG está determinada por:

  • El equilibrio entre las fuerzas hidrostáticas y coloidosmóticas que actúa a través de la membrana capilar
  • El coeficiente de filtración capilar (Kf), el producto de la permeabilidad por el área superficial de filtro de los capilares. Los capilares glomerulares tienen una filtración mucho mayor que la mayoría de los otros capilares por una presión hidrostática glomerular alta y un gran Kf. En el adulto medio, la FG es de unos 125 ml/min, o 180 l/día.

Membrana capilar glomerular

La membrana capilar glomerular es similar a la de otros capilares, excepto en que tiene tres capas principales (en lugar de las dos habituales):

  • El endotelio del capilar
  • Una membrana basal
  • Una capa de células epiteliales (podocitos) rodeando a la superficie externa de la membrana basal capilar

El endotelio capilar está perforado por cientos de pequeños agujeros, llamados
fenestraciones, similares a los capilares fenestrados que se encuentran en el hígado, aunque menores que las fenestraciones del hígado.

Aunque la fenestración es relativamente grande, las proteínas
celulares endoteliales están dotadas de muchas cargas negativas fijas que dificultan el paso de las proteínas plasmáticas.
Rodeando al endotelio está la membrana basal, que consta de una red de colágeno y fibrillas deproteoglucanos que tienen grandes espacios a través de los cuales pueden filtrarse grandes cantidades de agua y de solutos.

La membrana basal evita con eficacia la filtración de proteínas plasmáticas, en
parte debido a las cargas eléctricas negativas fuertes de los proteoglucanos.

Los podocitos están separados por espacios llamados poros en hendidura a través de los cuales se mueve el filtrado glomerular.

Las células epiteliales, que tienen también cargas negativas, restringen de
forma adicional la filtración de las proteínas plasmáticas.

La membrana capilar glomerular es más gruesa que la de la mayoría de los otros capilares, pero es también mucho más porosa y por tanto filtra líquido con mayor intensidad. A pesar de la elevada filtración, la barrera de filtración glomerular filtra de modo selectivo las moléculas basándose en su tamaño y en su carga eléctrica.

Una capacidad de filtración de 1 significa que la sustancia se filtra tan libremente como el agua; una capacidad de filtración de 0,75 significa que la sustancia se filtra con una rapidez de solo un 75% la del agua.

Determinantes de la FG

La FG está determinada por: 1) la suma de las fuerzas hidrostática y coloidosmótica a través de la membrana glomerular, que da lugar a la presión de filtración neta, y 2) el coeficiente glomerular Kf.
En una fórmula matemática, la FG es igual al producto del Kf y de la presión de filtración neta

La presión de filtración neta representa la suma de las fuerzas hidrostática y coloidosmótica que favorecen o se oponen a la filtración a través de los capilares glomerulares.

Estas fuerzas son:

  • La presión hidrostática dentro de los capilares glomerulares (presión hidrostática glomerular, PG), que favorece la filtración
  • La presión hidrostática en la cápsula de Bowman (PB) fuera de los capilares, que se opone a la filtración
  • La presión coloidosmótica de las proteínas plasmáticas en el capilar glomerular (πG), que se opone a la filtración
  • La presión coloidosmótica de las proteínas en la cápsula de Bowman (πB), que favorece la filtración.

El aumento del coeficiente de filtración capilar glomerular
incrementa la FG

El Kf es una medida del producto de la conductividad hidráulica y el área superficial de los capilares glomerulares.

Dado que la FG total en los dos riñones es de unos 125 ml/min y la presión de filtración neta 10 mmHg, el Kf normal se calcula en unos 12,5 ml/min/mmHg de presión de filtración.

Cuando el Kf se expresa por 100 g de peso renal, tiene un promedio de alrededor de 4,2 ml/min/mmHg, un valor unas 400 veces mayor que el Kf de la mayoría de los otros sistemas capilares del cuerpo; el Kf medio de la mayoría de los otros tejidos del cuerpo es solo de unos 0,01 ml/min/mmHg por 100 g.

Este Kf alto de los capilares glomerulares contribuye a su filtración rápida de líquido.

El aumento de la presión hidrostática en la cápsula de
Bowman reduce la FG

El aumento de la presión hidrostática en la cápsula de Bowman reduce la FG,
mientras que reducir la presión aumenta la FG. Pero los cambios en la presión de la cápsula de Bowman no son normalmente un mecanismo importante de regulación de la FG.
En ciertos estados patológicos asociados a la obstrucción de la vía urinaria, la presión en la cápsula de Bowman puede aumentar mucho y provocar una reducción grave de la FG.

El aumento de la presión coloidosmótica capilar glomerular
reduce la FG

A medida que la sangre pasa desde la arteriola aferente a través de los capilares glomerulares hasta las arteriolas eferentes, la concentración plasmática de las proteínas aumenta alrededor de un 20%.

La razón de este aumento es que alrededor de una quinta parte del líquido en los capilares se filtra a la cápsula de Bowman, lo que concentra las proteínas plasmáticas glomerulares que no se filtran.

Suponiendo que la presión coloidosmótica normal del plasma que entra en los capilares glomerulares es de 28 mmHg,

El aumento de la presión hidrostática capilar glomerular
incrementa la FG

Se ha calculado que la presión hidrostática capilar glomerular es de unos 60 mmHg en condiciones normales.

Los cambios en la presión hidrostática glomerular son la principal forma de regular fisiológicamente la FG.

Los aumentos en la presión hidrostática glomerular incrementan la FG, mientras que las reducciones en la presión hidrostática glomerular la reducen.
La presión hidrostática glomerular está determinada por tres variables, todas ellas bajo control fisiológico:

  • Presión arterial
  • Resistencia arteriolar aferente
  • Resistencia arteriolar eferente.

El aumento de la presión arterial tiende a elevar la presión hidrostática glomerular y, por tanto, a aumentar la FG.

La constricción de las arteriolas eferentes aumenta la resistencia al flujo de salida de los capilares
glomerulares. Este mecanismo incrementa la presión hidrostática glomerular, y mientras que el
aumento de la resistencia eferente no reduzca demasiado el flujo sanguíneo renal, la FG se eleva
ligeramente (

Flujo sanguíneo renal

En un hombre de 70 kg, el flujo sanguíneo combinado a través de los dos riñones es de unos 1.100 ml/min, o un 22% del gasto cardíaco. Considerando el hecho de que los dos riñones constituyen solo alrededor del 0,4% del peso total del cuerpo, podemos percibir fácilmente que reciben un flujo extremadamente grande de sangre comparados con otros órganos.
Como en otros tejidos, el flujo sanguíneo aporta a los riñones nutrientes y se lleva los productos de desecho.

Flujo sanguíneo renal y consumo de oxígeno

Con respecto al gramo de peso, los riñones consumen normalmente el doble de oxígeno que el encéfalo, pero tienen casi siete veces más flujo sanguíneo.

Luego el oxígeno transportado a los riñones supera con mucho sus necesidades metabólicas, y la extracción arteriovenosa de oxígeno es relativamente baja comparada con la de la mayor parte de los restantes tejidos.
Una gran fracción del oxígeno consumido por los riñones se relaciona con la elevada reabsorción del sodio en los túbulos renales.

Determinantes del flujo sanguíneo renal

El flujo sanguíneo renal está determinado por el gradiente de presión a través de los vasos renales (la diferencia entre las presiones hidrostáticas en la arteria renal y en la vena renal), dividido entre la resistencia vascular total renal

La presión en la arteria renal es aproximadamente igual a la presión arterial sistémica, y la presión en la vena renal es de media de 3-4 mmHg en la mayoría de las condiciones.

La mayor parte de la resistencia vascular renal reside en tres segmentos principales: las arterias
interlobulillares, las arterias aferentes y las arteriolas eferentes. La resistencia de estos vasos está
controlada por el sistema nervioso simpático, varias hormonas y mecanismos de control locales
internos, como se comentará más adelante. Un aumento de la resistencia en cualquiera de los
segmentos vasculares de los riñones tiende a reducir el flujo sanguíneo renal, mientras que una
reducción en la resistencia vascular aumenta el flujo sanguíneo renal si las presiones en la vena y
arteria renales permanecen constantes.

El flujo sanguíneo en los vasos rectos de la médula renal es
muy bajo comparado con el flujo en la corteza renal

La parte externa del riñón, la corteza renal, recibe la mayor parte del flujo sanguíneo renal. El flujo sanguíneo en la médula renal supone solo el 1-2% del flujo sanguíneo renal total.

El flujo en la médula renal procede de una porción especializada del sistema capilar peritubular llamada vasos rectos.

Control fisiológico de la filtración glomerular y del flujo sanguíneo renal

Los determinantes de la FG que son más variables y están sujetos al control fisiológico son la presión hidrostática glomerular y la presión coloidosmótica capilar glomerular. Estas variables, a su vez, están influenciadas por el sistema nervioso simpático, las hormonas y los autacoides (sustancias vasoactivas que liberan los riñones y actúan a nivel local) y otros controles de retroalimentación que son intrínsecos a los riñones

La intensa activación del sistema nervioso simpático reduce
la FG

Casi todos los vasos sanguíneos de los riñones, incluidas las arteriolas aferentes y eferentes, están muy inervados por fibras nerviosas simpáticas. La fuerte activación de los nervios simpáticos renales puede contraer las arteriolas renales y reducir el flujo sanguíneo renal y la FG.

La estimulación moderada o leve ejerce poca influencia sobre el flujo sanguíneo renal y la FG.

Los nervios simpáticos renales parecen más importantes para reducir la FG durante los trastornos agudos y graves que duran de varios minutos a unas pocas horas, como los provocados por las reacciones de defensa, la isquemia encefálica o la hemorragia grave.

Control hormonal y por autacoides de la circulación renal

hormonas y autacoides pueden influir en la FG y en el flujo sanguíneo renal

Las hormonas que constriñen las arteriolas aferentes y eferentes, lo que reduce la FG y el flujo sanguíneo renal, son la noradrenalina y la adrenalina liberadas por la médula suprarrenal.

Las concentraciones sanguíneas de estas hormonas van generalmente paralelas a la actividad del sistema nervioso simpático; luego la noradrenalina y la adrenalina ejercen escasa influencia sobre la hemodinámica renal excepto en condiciones extremas, como una hemorragia grave.

Un vasoconstrictor renal poderoso, la angiotensina II, puede considerarse una hormona circulante y un autacoide local porque se forma en los riñones y en la circulación sistémica.

Los receptores para angiotensina II están presentes prácticamente en todos los vasos sanguíneos.

No obstante, los vasos sanguíneos preglomerulares, en especial las arteriolas aferentes, parecen estar relativamente protegidos de la contracción mediada por angiotensina II en la mayoría de los estados fisiológicos asociados con la activación del sistema renina-angiotensina (p. ej., durante una dieta baja en sodio o una presión de perfusión renal reducida debida a estenosis de la arteria renal.

Debido a que la angiotensina II contrae sobre todo las arteriolas eferentes en la mayoría de los estados fisiológicos,
las concentraciones de angiotensina II aumentadas elevan la presión hidrostática glomerular mientras
reducen el flujo sanguíneo renal.

Las hormonas y los autacoides que producen vasodilatación y aumentan el flujo sanguíneo renal y la FG son las prostaglandinas (PGE2 y PGI2) y la bradicinina; amortiguan los efectos vasoconstrictores de los nervios simpáticos o de la angiotensina II, en especial sus efectos constrictores sobre las arteriolas aferentes.

Al oponerse a la vasoconstricción de las arteriolas aferentes, las prostaglandinas pueden ayudar a evitar reducciones excesivas de la FG y del flujo sanguíneo renal.

Autorregulación de la FG y del flujo sanguíneo renal

Los mecanismos de retroalimentación intrínsecos de los riñones mantienen normalmente el flujo sanguíneo renal y la FG relativamente constantes, a pesar de cambios acentuados en la presión arterial sistémica.

La principal función de la autorregulación del flujo sanguíneo en la mayoría de los tejidos diferentes a los riñones es mantener el reparto de oxígeno y nutrientes en valores normales y la extracción de los productos de desecho del metabolismo, a pesar de los cambios en la presión arterial.

La FG permanece normalmente autorregulada (es decir, relativamente constante) a pesar de las fluctuaciones considerables de la presión arterial que se producen durante las actividades usuales de
una persona.

Retroalimentación tubuloglomerular y autorregulación de la
FG


Los riñones tienen un mecanismo especial de retroalimentación que acopla los cambios en la concentración de cloruro de sodio en la mácula densa al control de la resistencia arteriolar renal y la
autorregulación de la FG.

Esta retroalimentación ayuda a asegurar una llegada relativamente constante de cloruro de sodio al túbulo distal y ayuda a evitar las fluctuaciones falsas en la excreción renal que de otro modo tendrían lugar.

En muchas circunstancias, esta retroalimentación autorregula el flujo sanguíneo renal y la FG en paralelo.

Autorregulación miógena del flujo sanguíneo renal y de la FG

El estiramiento de la pared vascular permite un mayor movimiento de los iones calcio desde el líquido extracelular hacia las células, lo que provoca su contracción por medio de los mecanismos.

Esta contracción impide una distensión excesiva de la pared y al mismo
tiempo, mediante un aumento de la resistencia vascular, ayuda a impedir un aumento excesivo del
flujo sanguíneo renal y de la FG cuando la presión arterial aumenta.
Aunque el mecanismo miógeno opera probablemente en la mayoría de las arteriolas del cuerpo, su importancia en la autorregulación del flujo sanguíneo renal y de la FG ha sido cuestionada por algunos fisiólogos porque este mecanismo sensible a la presión no tiene medio de detectar directamente por sí mismo cambios en el flujo sanguíneo renal ni en la FG.

CAPITULO 26

El sistema urinario: anatomía funcional y
formación de orina en los riñones

Múltiples funciones del riñón en la homeostasis

Los riñones realizan sus funciones más importantes filtrando el plasma y eliminando sustancias del filtrado con una intensidad variable, dependiendo de las necesidades del cuerpo. Finalmente, los riñones «aclaran» las sustancias no deseadas del filtrado (y por tanto del cuerpo) excretándolas a la orina mientras devuelven las sustancias necesarias de nuevo a la sangre.

• Excreción de productos metabólicos de desecho y sustancias químicas extrañas.

Regulación de los equilibrios hídrico y electrolítico.

• Regulación de la osmolalidad del líquido corporal y de las concentraciones de electrólitos.

• Regulación de la presión arterial.

• Regulación del equilibrio acidobásico.

• Regulación de la producción de eritrocitos.

• Secreción, metabolismo y excreción de hormonas.

Excreción de productos metabólicos de desecho, sustancias químicas extrañas, fármacos y metabolitos de hormonas

Los riñones son los principales medios de eliminación de los productos de desecho del metabolismo que ya no necesita el cuerpo. Estos productos son la urea (del metabolismo de los aminoácidos), la creatinina (de la creatina muscular), el ácido úrico (de los ácidos nucleicos), los productos finales del metabolismo de la hemoglobina (como la bilirrubina) y los metabolitos de varias hormonas.

Regulación de los equilibrios hídrico y electrolítico

Para el mantenimiento de la homeostasis, la excreción de agua y electrólitos debe corresponderse de forma precisa con su ingreso. Si los ingresos superan a la excreción, la cantidad de esa sustancia en el cuerpo aumentará. Si la ingestión es menor que la excreción, la cantidad de esa sustancia en el cuerpo se reducirá.

La ingestión de agua y de muchos electrólitos está gobernada sobre todo por los hábitos de bebida y comida de la persona, y los riñones deben ajustar su excreción a su ingestión.

La capacidad de los riñones de alterar la excreción de sodio en respuesta a los cambios en su ingestión es enorme.

Regulación de la presión arterial

Los riñones contribuyen a la regulación acidobásica junto a los pulmones y los amortiguadores del líquido corporal mediante la excreción de ácidos y la regulación de los depósitos de amortiguadores en el líquido corporal.

Los riñones son el único medio de eliminar ciertos tipos de ácidos, como el
ácido sulfúrico y el ácido fosfórico, que genera el metabolismo de las proteínas.

Regulación de la producción de eritrocitos

Los riñones secretan eritropoyetina, que estimula la producción de eritrocitos en las células madre hematopoyéticas de la médula ósea.

Los riñones son responsables normalmente de la mayor parte de la eritropoyetina secretada a la circulación. En las personas con una nefropatía grave o en las que se han extirpado los riñones y están en hemodiálisis, aparece una anemia grave debido a la menor producción de eritropoyetina.

Regulación de la producción de 1,25-dihidroxivitamina D3

Los riñones producen la forma activa de la vitamina D, 1,25-dihidroxivitamina D3 (calcitriol), mediante la hidroxilación de esta vitamina en la posición «número 1».

El calcitriol es esencial para el depósito normal del calcio en el hueso y la reabsorción del calcio en el aparato digestivo

Síntesis de glucosa

Los riñones sintetizan glucosa a partir de los aminoácidos y otros precursores durante el ayuno prolongado, un proceso denominado gluconeogenia. La capacidad de los riñones de añadir glucosa a la sangre durante períodos prolongados de ayuno rivaliza con la del hígado.

Anatomía fisiológica de los riñones

Organización general de los riñones y de la vía urinaria

Los riñones se disponen en la pared posterior del abdomen, fuera de la cavidad peritoneal.
Cada riñón de un ser humano adulto normal pesa unos 150 g y tiene el tamaño aproximado de unpuño cerrado.

La cara medial de cada riñón contiene una región con una muesca, llamada hilio, por la que pasan la arteria y vena renales, los linfáticos, la inervación y el uréter, que transporta la orina final desde el riñón hasta la vejiga, donde se almacena hasta que esta se vacía.

El riñón está rodeado de una cápsula fibrosa y tensa que protege sus delicadas estructuras internas.

La médula se divide en 8-10 masas de tejido en forma de cono llamadas pirámides renales.

La base de cada pirámide se origina en el borde entre la
corteza y la médula y termina en la papila, que se proyecta en el espacio de la pelvis renal, una continuación en forma de abanico de la porción superior del uréter.

El borde externo de la pelvis se divide en bolsas abiertas, llamadas cálices mayores, que se extienden hacia abajo y se dividen en los cálices menores, que recogen la orina de los túbulos de cada papila.

Las paredes de los cálices, la pelvis y el uréter contienen elementos contráctiles que empujan la orina hacia la vejiga, donde se almacena hasta que se vacía en la micción, que se comenta más adelante en este capítulo.

Irrigación renal

El riego sanguíneo de los dos riñones es normalmente de alrededor del 22% del gasto cardíaco, o 1.100 ml/min.

La arteria renal entra en el riñón a través del hilio y después se ramifica progresivamente hasta formar las arterias interlobulares, las arterias arciformes, las arterias interlobulillares (también denominadas arterias radiales) y las arteriolas aferentes, que acaban en los capilares glomerulares, donde se filtran grandes cantidades de líquido y solutos (excepto las proteínas
plasmáticas) para comenzar la formación de orina.

La circulación renal tiene la particularidad de contar con dos lechos capilares, los capilares glomerulares y los peritubulares, que están dispuestos en serie y están separados por las arteriolas eferentes.

Estas arteriolas ayudan a regular la presión hidrostática en los dos grupos de capilares. La presión hidrostática alta en los capilares glomerulares (de unos 60 mmHg) da lugar a una filtración rápida, mientras que una presión hidrostática mucho menor en los capilares peritubulares (de unos 13 mmHg) permite una reabsorción rápida de líquido.

La nefrona es la unidad funcional del riñón

Cada riñón humano contiene alrededor de 800.000 a 1.000.000 de nefronas, cada una de las cuales es capaz de formar orina.

Cada nefrona contiene: 1) un penacho de capilares glomerulares llamado glomérulo, por el que se filtran grandes cantidades de líquido desde la sangre, y 2) un túbulo largo en el que el líquido filtrado se convierte en orina en su camino a la pelvis del riñón

El glomérulo contiene una red de capilares glomerulares que se ramifican y anastomosan y que, comparados con otros capilares, tienen una presión hidrostática alta (de unos 60 mmHg). Los capilares glomerulares están revestidos de células epiteliales y todo el glomérulo está cubierto por la cápsula de Bowman.

El líquido filtrado desde los capilares glomerulares circula hacia la cápsula de Bowman y después al túbulo proximal, que se encuentra en la corteza del riñón

Al final de la rama ascendente gruesa hay un segmento corto, que tiene en su pared una placa de
células epiteliales especializadas conocida como mácula densa.

Más allá de la mácula densa el
líquido entra en el túbulo distal, que, como el túbulo proximal, se dispone en la corteza renal. Al túbulo distal le siguen el túbulo conector y el túbulo colector cortical, que conduce al conducto
colector cortical.

Las partes iniciales de 8 a 10 conductos colectores corticales se unen para formar un solo conducto colector mayor que discurre hacia abajo al interior de la médula y se convierte en el conducto colector medular. Los conductos colectores se funden para formar progresivamente conductos cada vez mayores que finalmente se vacían en la pelvis renal a través de las puntas de las
papilas renales.

Diferencias regionales en la estructura de la nefrona: nefronas corticales y
yuxtamedulares

Nefronas corticales

Las nefronas que tienen
glomérulos localizados en la corteza externa se denominan nefronas corticales; tienen asas de Henle
cortas que penetran solo una distancia corta en la médula

Alrededor del 20-30% de las nefronas tienen glomérulos que se disponen en la profundidad de la
corteza renal cerca de la médula y se denominan nefronas yuxtamedulares. Estas nefronas tienen asas de Henle grandes que discurren hasta la médula, en algunos casos con un recorrido completamente intramedular hasta desembocar en las papilas renales.
Las estructuras vasculares que irrigan las nefronas yuxtamedulares también difieren de las que irrigan las nefronas corticales. En

Micción

La micción es el proceso mediante el cual la vejiga urinaria se vacía cuando está llena.

Este proceso se realiza en dos pasos. Primero, la vejiga se llena progresivamente hasta que la tensión en sus
paredes aumenta por encima de un umbral. Esta tensión desencadena el segundo paso, que es un reflejo nervioso, llamado reflejo miccional, que vacía la vejiga o, si esto falla, provoca al menos un
deseo de orinar

Anatomía fisiológica de la vejiga

Es una cámara de músculo liso compuesta de dos
partes principales:

  • El cuerpo, que es la principal parte de la vejiga en la que se acumula la orina, y
  • El cuello, que es una extensión en forma de abanico del cuerpo, que pasa en sentido inferior y anterior hasta el triángulo urogenital y se conecta con la uretra. La parte inferior del cuello de la vejiga también se llama uretra posterior por su relación con la uretra.

El músculo liso de la vejiga se llama músculo detrusor. Sus fibras musculares se extienden en todas las direcciones y, cuando se contraen, pueden aumentar la presión en la vejiga hasta 40-60 mmHg.
Luego la contracción del músculo detrusor es un paso importante en el vaciamiento de la vejiga. Las células musculares lisas del músculo detrusor se fusionan entre sí de manera que existen vías eléctricas de baja resistencia de una célula muscular a otra.

De este modo un potencial de acción puede propagarse a través del músculo detrusor, desde una célula muscular a la siguiente, para provocar la contracción de toda la vejiga a la vez.

Inervación de la vejiga

La principal inervación nerviosa de la vejiga es a través de los nervios pélvicos, que conectan con la médula espinal a través del plexo sacro, sobre todo los segmentos S2 y S3

En los nervios pélvicos discurren fibras nerviosas sensitivas y motoras. Las fibras sensitivas detectan el grado de distensión de la pared de la vejiga. Las señales de distensión de la uretra posterior son especialmente fuertes y son responsables sobre todo de iniciar los reflejos que provocan el vaciado de la vejiga.

Los nervios motores transmitidos en los nervios pélvicos son fibras parasimpáticas.

Estas fibras terminan en las células ganglionares localizadas en la pared de la vejiga. Después, nervios posganglionares cortos inervan el músculo detrusor.
Además de los nervios pélvicos, otros dos tipos de inervación son importantes para la función vesical.

Los más importantes son las fibras motoras esqueléticas que llegan a través del nervio pudendo hasta el esfínter vesical externo. Se trata de fibras nerviosas somáticas que inervan ycontrolan el músculo esquelético voluntario del esfínter.

Transporte de orina desde el riñón hasta los uréteres y la
vejiga

La orina que sale de la vejiga tiene prácticamente la misma composición que el líquido que fluye de los conductos colectores; no hay cambios significativos en la composición de la orina en su camino a través de los cálices renales hasta los uréteres y la vejiga.
La orina que fluye desde los conductos colectores hacia los cálices renales estira los cálices e incrementa su actividad de marcapasos intrínseca, lo que a su vez inicia las contracciones peristálticas que se propagan a la pelvis renal y después a lo largo de la longitud del uréter, forzando así la orina desde la pelvis renal hacia la vejiga.

En los adultos, los uréteres tienen normalmente de 25 a 35 cm de longitud.
Las paredes de los uréteres contienen músculo liso y están inervadas por nervios simpáticos y parasimpáticos, así como por un plexo intramural de neuronas y fibras nerviosas que se extiende a lo largo de toda la longitud de los uréteres. Igual que sucede con otros músculos lisos viscerales, las contracciones peristálticas en el uréter se potencian con la estimulación parasimpática y se inhiben con la estimulación simpática.

Llenado de la vejiga y tono de la pared vesical; la cistometrografía

Cuando no hay orina en la vejiga, la presión intravesical es aproximadamente de 0,
pero cuando se han acumulado 30-50 ml de orina, la presión aumenta a 5-10 cmH2O.

Puede recogerse una cantidad adicional (200-300 ml) de orina con solo pequeños aumentos adicionales de la presión; este nivel constante de presión se debe al tono intrínseco de la pared de la vejiga.

Por encima de los 300-400 ml, la acumulación de orina en la vejiga provoca un aumento rápido de la presión.

Reflejo miccional

El reflejo miccional es un solo ciclo completo de:

  • Aumento rápido y progresivo de la presión
  • Un período de presión mantenida
  • Un retorno de la presión al tono basal de la vejiga.

Una vez que se ha producido el reflejo miccional pero no se ha vaciado la vejiga, los elementos nerviosos de este reflejo suelen permanecer en un estado de inhibición durante unos minutos a 1 h o más debido a que aparece otro reflejo miccional. A medida que la vejiga se llena má y más, los reflejos miccionales son más y más frecuentes y poderosos.

Una vez que el reflejo miccional es lo suficientemente poderoso, provoca otro reflejo, que pasa través de los nervios pudendos hasta el esfínter externo para inhibirlo. Si esta inhibición es má potente en el encéfalo que las señales constrictoras voluntarias al esfínter externo, se produce l micción.

Si no, la micción no se produce hasta que la vejiga se llena más y el reflejo miccional se hace más potente.

Facilitación o inhibición de la micción por el encéfalo

El reflejo miccional es un reflejo medular autónomo, pero centros encefálicos pueden inhibirlo o facilitarlo.

Estos centros son:

  • Centros facilitadores e inhibidores potentes situados en el tronco del encéfalo, sobre todo en la protuberancia
  • Varios centros localizados en la corteza cerebral que son sobre todo inhibidores, pero pueden hacerse excitadores.
  • El reflejo miccional es la causa básica de la micción, pero los centros superiores ejercen normalmente un control final sobre la micción como sigue:
  1. Los centros superiores mantienen el reflejo miccional parcialmente inhibido, excepto cuando se desea la micción.
  2. Los centros superiores pueden impedir la micción, incluso aunque se produzca el reflejo miccional, mediante una contracción tónica del esfínter vesical externo hasta que se presente un momento adecuado.
  3. Cuando es el momento de la micción, los centros corticales pueden facilitar que los centros de la micción sacros ayuden a iniciar el reflejo miccional y al mismo tiempo inhibir el esfínter urinario externo para que la micción pueda tener lugar.

La formación de orina es resultado de la filtración
glomerular, la reabsorción tubular y la secreción
tubular

La intensidad con la que se excretan diferentes sustancias en la orina representa la suma de tres procesos renales

  • La filtración glomerular
  • La reabsorción de sustancias de los túbulos renales hacia la sangre
  • La secreción de sustancias desde la sangre hacia los túbulos renales.

La formación de orina comienza cuando una gran cantidad de líquido que casi no dispone de proteínas se filtra desde los capilares glomerulares a la cápsula de Bowman. La mayoría de las sustancias del plasma, excepto las proteínas, se filtran libremente, de manera que su concentración en el filtrado glomerular de la cápsula de Bowman es casi la misma que en el plasma.

A medida que el líquido abandona la cápsula de Bowman y pasa a través de los túbulos, se modifica por la reabsorción de agua y solutos específicos de nuevo hacia la sangre o por la secreción de otras sustancias desde los capilares peritubulares hacia los túbulos.

Filtración, reabsorción y secreción de diferentes sustancias

En general, la reabsorción tubular es cuantitativamente más importante que la secreción tubular en la formación de la orina, pero la secreción es importante para determinar las cantidades de iones potasio e hidrógeno y algunas otras sustancias que se excretan por la orina.

La mayoría de las sustancias que deben eliminarse de la sangre, en especial los productos finales del metabolismo, como la urea, la creatinina, el ácido úrico y los uratos, se reabsorben mal y por ello se excretan en grandes cantidades en la orina. Ciertas sustancias extrañas y fármacos se reabsorben mal pero, además, se secretan desde la sangre a los túbulos, de manera que su excreción es alta.

Por el contrario, los electrólitos, como los iones cloro, sodio y bicarbonato, se reabsorben mucho, de manera que solo se detectan en la orina pequeñas cantidades. Ciertas sustancias nutritivas, como los aminoácidos y la glucosa, se reabsorben completamente de los túbulos y no aparecen en la orina, aunque los capilares glomerulares filtren grandes cantidades.

CAPITULO 25

Compartimientos del líquido corporal: líquidos
extracelular e intracelular; edema

El mantenimiento de un volumen relativamente constante y de una composición estable de los líquidos corporales es esencial para la homeostasis

La ingestión y la pérdida de líquido están
equilibradas durante las situaciones estables

Resulta llamativa la relativa constancia de los líquidos corporales ya que hay un intercambio continuo de líquido y solutos con el ambiente externo, así como dentro de los diferentes compartimientos del cuerpo

Ingestión diaria de agua:

El agua ingresa en el cuerpo a través de dos fuentes principales:

Estos mecanismos proporcionan un ingreso total de agua de unos 2.300 ml/día

Se ingiere en forma de líquidos o de agua de los alimentos, que juntos suponen alrededor de 2.100 ml/día de líquidos corporales

Se sintetiza en el cuerpo por la oxidación de los hidratos de carbono, en una cantidad de unos 200 ml/día

Pérdida diaria de agua corporal:

Pérdida insensible de agua

Los seres humanos experimentan una pérdida continua de agua por evaporación de las vías aéreas y por difusión a través de la piel, y en conjunto son responsables de alrededor de 700 ml/día de pérdida de agua en
condiciones normales; no somos
conscientes de ella, aunque se produzca continuamente en todos los seres humanos vivos.

Pérdida de líquido en el sudor

La cantidad de agua perdida por el sudor es muy variable dependiendo de la actividad física y de la temperatura ambiental. El volumen de sudor es normalmente de unos 100 ml/día, pero en un clima muy cálido o durante el ejercicio intenso, la pérdida de líquidos en el sudor aumenta en ocasiones a
1-2 l/h.

El resto del agua perdida se excreta en la orina por los riñones.

Múltiples mecanismos controlan la intensidad de la producción de orina; de hecho, el medio más importante por el que el cuerpo mantiene un equilibrio entre los ingresos y las pérdidas, así como el equilibrio entre el ingreso y la salida de la mayoría de los electrólitos en el cuerpo, es controlando la intensidad con la que los
riñones excretan estas sustancias.

Esta variabilidad en la ingestión también es cierta para la mayoría de los electrólitos del cuerpo, como el sodio, el cloro y el potasio.

Compartimientos del líquido corporal

El líquido corporal total se distribuye sobre todo entre dos compartimientos: el líquido extracelular y el líquido intracelular.

El líquido extracelular se divide en el líquido intersticial y el plasma sanguíneo.

Existe otro pequeño compartimiento de líquido que se denomina líquido transcelular. Este compartimiento comprende el líquido de los espacios sinovial, peritoneal, pericárdico e intracelular, así como el líquido cefalorraquídeo; suele considerarse un tipo especializado de líquido extracelular, aunque en algunos casos su composición puede diferir de forma acentuada de la del plasma o de la del líquido intersticial.

En un hombre adulto de 70 kg, el agua corporal total representa alrededor del 60% del peso corporal (unos 42 l). Este porcentaje depende de la edad, el sexo y el grado de obesidad. A medida que una persona envejece, el porcentaje de agua corporal total que es líquido se reduce gradualmente.

Debido a que las mujeres tienen normalmente un mayor porcentaje de grasa corporal que los hombres, sus promedios totales de agua en el organismo son aproximadamente de un 50% del peso
corporal.

En bebés prematuros y neonatos, el agua total en el organismo está situada en el 70-75% del
peso corporal.

Compartimiento del líquido extracelular

Todos los líquidos del exterior de las células se denominan en conjunto líquido extracelular y constituyen alrededor del 20% del peso corporal, o unos 14 l en un hombre adulto de 70 kg.

Los dos compartimientos más grandes del líquido extracelular son el líquido intersticial, que supone hasta más de tres cuartas partes (11 l) del líquido extracelular, y el plasma, que supone casi una cuarta parte del líquido extracelular o unos 3 l.

El plasma es la parte no celular de la sangre; intercambia sustancias continuamente con el líquido intersticial a través de poros de las membranas capilares.

Volumen sanguíneo

La sangre contiene líquido extracelular (el líquido del plasma) y líquido intracelular (el líquido de los eritrocitos).

El volumen sanguíneo es especialmente importante en el control de la dinámica cardiovascular.
El volumen sanguíneo medio de los adultos es de alrededor del 7% del peso corporal (unos 5 l).
Alrededor del 60% de la sangre es plasma y el 40% son eritrocitos, pero estos porcentajes pueden variar considerablemente en diferentes personas dependiendo del sexo, el peso y otros factores.

Hematocrito (volumen del conjunto de los eritrocitos)

El hematocrito es la fracción de la sangre compuesta de eritrocitos, lo que se determina centrifugando la sangre en un «tubo de hematocrito» hasta que todas las células se acumulan en el
fondo. Dado que el centrifugado no compacta completamente los eritrocitos, alrededor de un 3-4%
del plasma permanece atrapado entre las células, y el hematocrito verdadero es solo de alrededor de
un 96% del hematocrito medido.
En los hombres, el hematocrito medido es normalmente de alrededor de 0,4 y en las mujeres, de
alrededor de 0,36

Constituyentes de los líquidos extracelular e
intracelular

La composición iónica del plasma y del líquido intersticial es
similar

Debido a que el plasma y el líquido intersticial están separados solo por membranas capilares muy permeables, su composición iónica es similar.

La diferencia más importante entre estos dos compartimientos es la mayor concentración de proteínas en el plasma; debido a que los capilares tienen una permeabilidad baja a las proteínas plasmáticas, solo pequeñas cantidades de proteínas pasan a los espacios intersticiales en la mayoría de los tejidos.
Debido al efecto Donnan, la concentración de iones con carga positiva (cationes) es ligeramente superior en el plasma (alrededor de un 2%) que en el líquido intersticial.

Las proteínas plasmáticas tienen una carga negativa neta y por ello tienden a ligar cationes, como iones sodio o potasio, manteniendo cantidades extra de estos cationes en el plasma junto a las proteínas plasmáticas.

Constituyentes del líquido intracelular

El líquido intracelular está separado del líquido extracelular por una membrana celular que es muy permeable al agua, pero no a la mayoría de los electrólitos del cuerpo.
Al contrario que el líquido extracelular, el líquido intracelular contiene solo mínimas cantidades de iones sodio y cloro y casi ningún ion calcio. En cambio, contiene grandes cantidades de iones potasio y fosfato más cantidades moderadas de iones magnesio y sulfato, todos los cuales están en concentraciones bajas en el líquido extracelular.

Medida de los volúmenes de líquido en los diferentes
compartimientos hídricos del cuerpo: el principio de
la dilución del indicador

El volumen de un compartimiento líquido en el cuerpo puede medirse colocando una sustancia indicadora en el compartimiento, permitiendo que se disperse de forma uniforme por todo el líquido del compartimiento y después analizando la extensión con la que la sustancia se diluye.

Dilución del indicador de medida del volumen de un compartimiento
líquido. Este método se basa en el principio de la conservación de la masa, lo que significa que la
masa total de una sustancia tras la dispersión en el compartimiento líquido será la misma que la masa
total inyectada en el compartimiento.

Este método puede usarse para medir el volumen de casi cualquier compartimiento del cuerpo mientras:

  • El indicador se disperse de forma uniforme por el compartimiento
  • El indicador se disperse solo en el compartimiento que se va a medir
  • El indicador no se metabolice ni se excrete

Determinación de los volúmenes de compartimientos
líquidos específicos

Medida del agua corporal total

Para medir el agua corporal total pueden usarse agua radiactiva (tritio, 3H2O) o el agua pesada (deuterio, 2H2O). Estas formas de agua se mezclan con el agua corporal total a las pocas horas de inyectarse dentro de la sangre y puede usarse el principio de la dilución para calcular el agua corporal total

Medida del volumen del líquido extracelular

El volumen de líquido extracelular puede calcularse utilizando una de diversas sustancias que se dispersan en el plasma y el líquido intersticial, pero no atraviesan la membrana celular. Entre ellas se encuentran el sodio radiactivo, el cloro radiactivo, el yotalamato radiactivo, el ion tiosulfato y la inulina.

Cálculo del volumen intracelular

Cálculo del volumen de líquido intersticial

Si se mide el volumen de plasma usando los métodos descritos, también puede calcularse el volumen de la sangre si conocemos el hematocrito (la fracción del volumen total de sangre compuesta de células)

Otra forma de medir el volumen sanguíneo es inyectar en la circulación eritrocitos marcados con material radiactivo

Regulación del intercambio de líquido y del equilibrio
osmótico entre los líquidos intracelular y extracelular

Las cantidades relativas de líquido extracelular distribuidas entre los espacios plasmático e intersticial están determinadas sobre todo por el equilibrio entre las fuerzas hidrostática y coloidosmótica a través de las membranas capilares.
La distribución del líquido entre los compartimientos intracelular y extracelular, en cambio, está
determinada sobre todo por el efecto osmótico de los solutos más pequeños (en especial el sodio, el
cloro y otros electrólitos) que actúan a través de la membrana celular. La razón de esto es que la
membrana celular es muy permeable al agua pero relativamente impermeable incluso a iones pequeños, como el sodio y el cloro. Luego el agua se mueve rápidamente a través de la membrana celular, y el líquido intracelular permanece isotónico con el líquido extracelular.

Principios básicos de la ósmosis y la presión osmótica

Debido a que las membranas celulares son relativamente impermeables a la mayoría de los solutos pero muy permeables al agua (es decir, son permeables selectivamente), donde quiera que haya una mayor concentración de soluto a un lado de la membrana celular, el agua se difundirá a través de la membrana hacia la región de mayor concentración de soluto. Así, si se añade un soluto como el cloruro de sodio al líquido extracelular, el agua difundirá rápidamente desde las células a través de las membranas celulares hacia el líquido extracelular hasta que la concentración de agua en los dos lados se iguale.

Osmolalidad y osmolaridad

La concentración osmolal de una solución se denomina osmolalidad cuando la concentración se expresa en osmoles por kilogramo de agua; se llama osmolaridad cuando se expresa en osmoles por litro de solución.

En soluciones diluidas, como los líquidos corporales, estos dos términos pueden usarse casi de forma sinónima porque las diferencias son pequeñas

Cálculo de la osmolaridad y de la presión osmótica de una solución

Utilizando la ley de van’t Hoff, podemos calcular la posible presión osmótica de una solución suponiendo que la membrana celular es impermeable al soluto.

Este cálculo es solo una aproximación porque los iones sodio y cloro no se comportan de modo completamente independiente en una solución debido a la atracción interiónica que hay entre ellos.
Podemos corregir estas desviaciones de la predicción de la ley de van’t Hoff utilizando el factor de corrección llamado coeficiente osmótico.

El equilibrio osmótico se mantiene entre los líquidos intracelular y extracelular

Pueden aparecer grandes presiones osmóticas a través de la membrana celular con cambios
relativamente pequeños en las concentraciones de solutos en el líquido extracelular. Como se
comentó antes, por cada miliosmol de gradiente de concentración de un soluto no difusible (uno que
no atravesará la membrana celular) se ejercen unos 19,3 mmHg de presión osmótica a través de la
membrana celular.

Líquidos isotónicos, hipotónicos e hipertónicos

Si una célula se coloca en una solución de solutos no difusibles con una osmolaridad de 282 mOsm/l, las células no se encogerán ni hincharán porque la concentración de agua en los líquidos extracelular e intracelular es igual y los solutos no pueden entrar ni salir de la célula. Se dice que este tipo de solución es isotónica porque ni encoge ni hincha
las células.

Líquidos isoosmóticos, hiperosmóticos e hipoosmóticos

Los términos isotónico, hipotónico e hipertónico se refieren a si las soluciones provocarán un cambio en el volumen celular. La tonicidad de la solución depende de la concentración de los solutosno difusibles

Los términos hiperosmótico e hipoosmótico se refieren a soluciones que tienen una osmolaridad mayor o inferior, respectivamente, que el líquido extracelular normal, sin importar si el soluto puedeo no atravesar la membrana celular.

El equilibrio osmótico entre los líquidos intracelular y extracelular se alcanza con rapidez

La transferencia de líquido a través de la membrana celular es tan rápida que cualquier diferencia en la osmolaridad entre los dos compartimientos se corrige en segundos o, como mucho, en minutos.
Este movimiento rápido de agua a través de la membrana celular no significa que se produzca un equilibrio completo entre los compartimientos extracelular e intracelular en todo el cuerpo en unperíodo corto.

Volumen y osmolalidad de los líquidos intracelular y
extracelular en estados anormales

Algunos de los factores que pueden hacer que los volúmenes extracelular e intracelular cambien son el exceso de ingestión o de retención renal de agua, la deshidratación, la infusión intravenosa de diferentes tipos de soluciones, la pérdida de grandes cantidades de líquido por el aparato digestivo y la pérdida de cantidades anormales de líquido a través del sudor o de los riñones.
Pueden calcularse los cambios en los volúmenes de líquido extracelular e intracelular y los tipos de tratamiento que deben instaurarse teniendo en cuenta los principios básico

El agua se mueve rápidamente a través de las membranas celulares; por tanto, las osmolaridades de
los líquidos intracelular y extracelular permanecen casi exactamente iguales excepto durante unos
minutos después de un cambio en uno de los compartimientos.

Las membranas celulares son casi completamente impermeables a muchos solutos, como el sodio y
el cloruro; por tanto, el número de osmoles en el líquido extracelular e intracelular permanece generalmente constante a no ser que se añadan o se retiren solutos en el compartimiento extracelular.

Efecto de la adición de una solución salina al líquido
extracelular

Si se añade una solución salina isotónica al compartimiento líquido extracelular, la osmolaridad del
líquido extracelular no cambia y no se produce ninguna ósmosis a través de las membranas celulares.

El sodio y el cloro permanecen en gran medida en el líquido extracelular porque las membranas celulares se comportan
como si fueran casi impermeables al cloruro de sodio.

Soluciones de glucosa y otras para la nutrición

soluciones de glucosa


Se administran muchos tipos de soluciones por vía intravenosa para nutrir a personas que no pueden ingerir cantidades adecuadas de elementos nutritivos.

Las soluciones de glucosa se emplean ampliamente, y las soluciones de aminoácidos y de grasa homogeneizada se usan con menos frecuencia. Cuando estas soluciones se administran, las concentraciones de sustancias con actividad
osmótica suelen ajustarse casi hasta la isotonicidad, o se administran tan lentamente que no alteran el equilibrio osmótico de los líquidos corporales. Después de metabolizarse la glucosa y otros
nutrientes, permanece a menudo un exceso de agua, en especial si se añade líquido adicional. Lo habitual es que los riñones lo secreten en forma de orina muy diluida. El resultado neto es la adición al cuerpo de nutrientes exclusivamente.

Anomalías clínicas de la regulación del volumen de
líquido: hiponatremia e hipernatremia

Una medida de que dispone el clínico para evaluar el estado hídrico de un paciente es la concentración plasmática de sodio. La osmolaridad plasmática no se mide habitualmente, pero como
el sodio y sus aniones asociados (sobre todo el cloro) son responsables de más del 90% del soluto en el líquido extracelular, la concentración plasmática de sodio es un indicador razonable de la
osmolaridad plasmática en muchas condiciones.

Causas de hiponatremia: exceso de agua o pérdida de sodio

La reducción de la concentración plasmática de sodio puede deberse a una pérdida de cloruro de sodio en el líquido extracelular o a una adición de un exceso de agua al líquido extracelular

El consumo excesivo de diuréticos que inhiben la capacidad de los riñones de conservar el sodio y ciertos tipos de nefropatías que cursan con pérdida de sodio pueden provocar también grados
leves de hiponatremia. Finalmente, la enfermedad de Addison, que se debe a una menor secreción de
la hormona aldosterona, reduce la capacidad de los riñones de reabsorber el sodio y provoca un
grado leve de hiponatremia.

Consecuencias DE LA hiponatremia: inflamación celular

Los rápidos cambios en el volumen celular como consecuencia de la hiponatremia pueden tener efectos profundos en la función de los tejidos y los órganos, especialmente el encéfalo. Por ejemplo, una rápida reducción en la concentración de sodio en plasma puede provocar un edema de las células
encefálicas y síntomas neurológicos, como cefalea, náuseas, letargo y desorientación.

Cuando la hiponatremia evoluciona más lentamente durante varios días, el encéfalo y otros tejidos responden mediante el transporte de sodio, cloruro, potasio y solutos orgánicos, como glutamato, desde las células al compartimiento extracelular.

Causas de hipernatremia: pérdida de agua o exceso de sodio

El aumento de la concentración plasmática de sodio, que también aumenta la osmolaridad, puede
deberse a una pérdida de agua del líquido extracelular, lo que concentra los iones sodio, o a un exceso de sodio en el líquido extracelular.

La pérdida primaria de agua del líquido extracelular, esto da lugar a una hipernatremia y deshidratación. Este trastorno puede deberse a una incapacidad para secretar hormona antidiurética, que es necesaria para que los riñones conserven el agua. Como
resultado de la pérdida de hormona antidiurética, los riñones excretan grandes cantidades de orina
(una enfermedad denominada diabetes insípida «central») y dan lugar a una deshidratación y un aumento de la concentración de cloruro de sodio en el líquido extracelular.

Edema: exceso de líquido en los tejidos

El edema se refiere a la presencia de un exceso de líquido en los tejidos corporales.

En la mayoría de
los casos el edema aparece sobre todo en el compartimiento de líquido extracelular, pero puede
afectar también al líquido intracelular.

Edema intracelular

Tres procesos causan especialmente tumefacción o edema intracelular:

  • La hiponatremia, según se ha comentado anteriormente
  • La depresión de los sistemas metabólicos de los tejidos
  • La falta de una nutrición celular adecuada.

El edema intracelular también puede producirse en los tejidos inflamados. La inflamación suele aumentar la permeabilidad de las membranas celulares, lo que permite al sodio y a otros iones difundir hacia el interior de la célula, con la posterior entrada del agua por ósmosis al interior de las
células.

Edema extracelular

El edema extracelular se produce cuando se acumula un exceso de líquido en los espacios
extracelulares.

Hay dos causas generales de edema extracelular:

  • La fuga anormal de líquido de plasma hacia los espacios intersticiales a través de los capilares
  • La imposibilidad de los linfáticos de devolver el líquido a la sangre desde el intersticio, lo que a menudo se conoce poR linfedema.

Linfedema: incapacidad de los vasos sanguíneos de devolver
líquidos y proteínas a la sangre

Cuando la función de los vasos linfáticos está gravemente deteriorada, debido a una obstrucción o
pérdida de dichos vasos, el edema puede ser especialmente intenso porque no hay otra forma de
extraer las proteínas plasmáticas que salen al intersticio. El aumento de la concentración de proteínas
eleva la presión coloidosmótica del líquido intersticial, lo que arrastra incluso más líquido fuera de
los capilares.

Resumen de las causas del edema extracelular

Edema causado por insuficiencia cardíaca

En la insuficiencia
cardíaca el corazón no bombea la sangre normalmente desde las venas hasta las arterias, lo que aumenta la presión venosa y la presión capilar provocando un incremento en la filtración capilar.
Además, la presión arterial tiende a reducirse disminuyendo la excreción de sal y agua por los riñones, lo que causa todavía más edema.

Edema causado por una menor excreción renal de sal y agua

La mayor parte del cloruro de sodio añadido a la sangre permanece en el compartimiento extracelular, y solo pequeñas cantidades entran en las células.

En las nefropatías que reducen la
excreción urinaria de sal y agua, se añaden grandes cantidades de cloruro de sodio y de agua al líquido extracelular.

La mayor parte de esta sal y esta agua pasa desde la sangre a los espacios
intersticiales, pero una cierta cantidad permanece en la sangre. Los principales efectos son:

  • Un aumento generalizado del volumen del líquido intersticial (edema extracelular)
  • Una hipertensión, debida al aumento de volumen

Mecanismos de seguridad que normalmente impiden el edema

Mecanismo de seguridad debido a la baja distensibilidad del
intersticio cuando la presión es negativa

Aumento del flujo de linfa como mecanismo de seguridad
frente al edema

«Lavado» de las proteínas del líquido intersticial como
mecanismo de seguridad frente al edema

Líquidos en los «espacios virtuales» del cuerpo

Algunos ejemplos de espacios virtuales son la cavidad pleural, la cavidad pericárdica, la cavidad
peritoneal y las cavidades sinoviales, incluidas las cavidades articulares y las de las bolsas serosas.
Casi todos estos espacios virtuales tienen superficies que casi se tocan entre sí, con solo una capa fina
de líquido entre ellas, y las superficies se deslizan entre sí.

Para facilitar el deslizamiento, un líquido proteináceo viscoso lubrica las superficies.

El líquido se intercambia entre los capilares y los espacios virtuales

La membrana superficial de un espacio virtual no ofrece una resistencia significativa al paso de líquidos, electrólitos o incluso proteínas, que pueden moverse en uno y otro sentido entre el espacio y el líquido intersticial del tejido que lo rodea con relativa facilidad.

Por tanto, cada espacio virtual es en realidad un espacio tisular grande.

Los vasos linfáticos drenan las proteínas de los espacios virtuales

Las proteínas se acumulan en los espacios virtuales debido a que se fugan de los capilares, de manera similar a la acumulación de proteínas en los espacios intersticiales de todo el cuerpo.

Las proteínas deben retirarse a través de los linfáticos u otros conductos y volver a la circulación. Cada espacio virtual está conectado directa o indirectamente con los vasos linfáticos

El líquido de edema en los espacios virtuales se llama derrame

Cuando aparece un edema en los tejidos subcutáneos adyacentes al espacio virtual, el líquido del edema suele acumularse también en el espacio virtual, y este líquido se llama derrame.

De este modo, el bloqueo linfático o cualquiera de las muchas anomalías que pueden causar una filtración capilar excesiva pueden dar lugar a un derrame de la misma forma que causa el edema intersticial.

La cavidad abdominal tiene una especial tendencia a acumular líquido de derrame, y, en este caso, el derrame se llama ascitis. En casos graves pueden acumularse 20 l o más de líquido ascítico.

Interpretación del ECG y sus patologías relacionadas

Electrocardiograma (ECG)


El electrocardiograma no es más que un conjunto de ondas que Einthoven denominó P, Q, R, S, T y U de acuerdo con el orden de aparición en el tiempo. Debemos recordar que la onda P se inscribe como resultado de la activación auricular y que, de inmediato, aparecen Q, R y S, integrando el complejo ventricular por la propagación de la onda de excitación a la musculatura de ambos ventrículos y al tabique interventricular.

Terminando el proceso de despolarización de toda la masa muscular auricular y ventricular, acaece una pequeña pausa (que luego conoceremos como segmento S-T) y más tarde se inscribe la onda T, la expresión del restaurador proceso de repolarización onda T, que corresponde a la expresión.

El electrocardiograma es una representación de un conjunto de 12
derivaciones, que nos da una información global y espacial de
la actividad eléctrica cardíaca.

Debe ser analizado en un conjunto y siempre considerando el estado clínico del enfermo, así como teniendo en cuenta datos que pueden parecer tan banales
como la edad y el sexo.

Para el estudio del electrocardiograma debemos hacer un análisis secuencial y sistemático; En condiciones normales se reúnen las siguientes reglas:

Regla # 1. En cada derivación, los latidos que se registran
se suceden en forma regular y todos tienen una morfología
similar.

Regla # 2. Cada complejo QRS es precedido de una onda
P, positiva en todas las derivaciones excepto en AVR, la
onda P se encuentra separada de cada complejo en forma
clara por no menos de un cuadro pequeño y no más de tres
cuadros pequeños.

Regla # 3. El complejo QRS es predominantemente positivo en las derivaciones DI, DII, DIII, AVL y AVF, excepto en
AVR en que es negativo, en AVL puede ser equifásico (una
positividad y una negatividad de igual tamaño).

Regla # 4.
a) En las derivaciones precordiales tiene la morfología rS
en V1 (positividad pequeña seguida de una negatividad
mayor).
b) En V6 tiene morfología qR y en ocasiones existe una s
pequeña (pequeña negatividad seguida de una gran onda
positiva y en ocasiones una segunda positividad pequeña).
c) Las derivaciones V2 a V5 progresan paulatinamente entre
estas dos morfologías, frecuentemente V3 muestra transición intermedia, RS.

Regla # 5. No debe existir una onda Q, en ninguna derivación
mayor de 1/3 del total de QRS o de más de un cuadrito de ancho.

Regla # 6. El ancho del QRS no debe ser mayor de 2 ½
cuadritos (0.10”).

Regla # 7. La onda T es positiva en todas las derivaciones
periféricas excepto AVR en que es negativa.

Regla # 8. La onda T es frecuentemente negativa en V1 y
V2 especialmente en mujeres y niños, pero si es así su porción
descendente es más larga que la ascendente (asimétrica).

LECTURA DEL ELECTROCARDIOGRAMA


El electrocardiograma es un método de utilidad diagnóstica basado en el registro de la actividad eléctrica cardíaca.

El corazón, para contraerse y ejercer su función de bomba, necesita ser eléctricamente estimulable. Estos estímulos eléctricos producen diferencias de potencial, que pueden registrarse.

La actividad eléctrica cardíaca se recoge a través de una serie de cables conectados a la superficie corporal del individuo.

Esta señal eléctrica se envía a un amplifi cador que aumentará la pequeña diferencia de potencial que se ha producido en el músculo cardíaco.
Como en todas las cosas, la lectura correcta y completa
de un trazado electrocardiográfi co es la mejor garantía de que se pueda hacer el diagnóstico correcto. Para ello recomendamos siempre seguir un orden básico que consiste en lo siguiente

Ritmo sinusal: se requiere que cada complejo QRS sea precedido de una onda P, positiva en DI, DII y DIII.

Taquicardia sinusal: ritmo sinusal con frecuencia cardíaca
mayor de 100 latidos por minuto.

Bradicardia sinusal: ritmo sinusal con frecuencia cardíaca
menor de 60 latidos por minuto.
Arritmia sinusal: todos los complejos son normales, precedidos de onda P, pero la frecuencia cardíaca es irregular,
aumenta con la inspiración y disminuye con la expiración,
constituye una variante normal.

Si la velocidad del papel es de 25 mm/seg, cinco cuadros
grandes (25 mm) equivalen a un segundo, por lo tanto, cada
cuadro grande representa 0.20 de segundo de esta manera:
300 cuadros grandes = 1 minuto
a) Para calcular rápidamente la frecuencia cardíaca basta con
dividir 300 entre el número de cuadros grandes que separen
dos ondas R.
300/3 = 100/min
300/4 = 75/min
b) O bien recordar:
1 cuadro = 300 2 cuadros = 150 3 cuadros = 100
4 cuadros = 75 5 cuadros = 60 6 cuadros = 50
c) La frecuencia exacta se calcula dividiendo:
6000/distancia R-R (en centésimas de segundo)

PATOLOGÍAS

Afección cardíaca que se manifiesta mediante vasos sanguíneos enfermos, problemas estructurales y coágulos sanguíneos.

Algunos de los tipos más preocupantes de alteraciones de la función cardíaca se producen por un ritmo cardíaco anormal.

Las causas de las arritmias cardíacas habitualmente son una de las siguientes
alteraciones del sistema de ritmicidad-conducción del corazón o una combinación de estas:
• Ritmicidad anormal del marcapasos.
• Desplazamiento del marcapasos desde el nódulo sinusal a otra localización del corazón.
• Bloqueos en diferentes puntos de la propagación del impulso a través del corazón.
• Vías anormales de transmisión del impulso a través del corazón.
• Generación espontánea de impulsos anormales en casi cualquier parte del corazón.

Ritmos sinusales anormales

El término «taquicardia» significa frecuencia cardíaca rápida, que habitualmente se define como más de 100 latidos/min en un adulto.

En general, la frecuencia cardíaca aumenta aproximadamente 18 latidos/min por cada grado Celsius de aumento de la temperatura corporal, hasta una temperatura corporal de aproximadamente
40,5 °C; más allá de este punto puede disminuir la frecuencia cardíaca debido a la debilidad progresiva del músculo cardíaco como consecuencia de la fiebre

El término «bradicardia» se refiere a una frecuencia cardíaca lenta, que habitualmente se define como
menos de 60 latidos/min.

El corazón del atleta bien entrenado es a menudo mayor y mucho más fuerte que el de una persona
normal, lo que le permite bombear un gran volumen sistólico en cada latido incluso durante períodos
de reposo. Cuando el atleta está en reposo, las cantidades excesivas de sangre que se bombean hacia el árbol arterial con cada latido inician reflejos circulatorios de retroalimentación y otros efectos que
producen bradicardia.

Cualquier reflejo circulatorio que estimule los nervios vagos produce liberación de acetilcolina en
las terminaciones vagales del corazón, dando lugar de esta manera a un efecto parasimpático.

Arritmia sinusal

La arritmia sinusal se puede deber a una cualquiera de muchas enfermedades circulatorias que afectan a la intensidad de las señales de los nervios simpáticos y parasimpáticos que llegan al nódulo sinusal del corazón.

Ritmos anormales derivados del bloqueo de las
señales cardíacas en el interior de las vías de
conducción intracardíacas

Bloqueo sinusal

En casos poco frecuentes se produce bloqueo del impulso del nódulo sinusal antes de su entrada en el
músculo auricular

Muestra la interrupción súbita de las ondas P, con la consiguiente parada de las aurículas.

Sin embargo, los ventrículos inician un nuevo ritmo, de modo que el impulso habitualmente se origina espontáneamente en el nódulo
auriculoventricular (AV), por lo que la frecuencia del complejo QRS-T ventricular está enlentecida,
pero por lo demás no presenta otras alteraciones.

Bloqueo auriculoventricular

El único medio por el que los impulsos pueden pasar habitualmente desde las aurículas hacia lo ventrículos es a través del haz AV, también conocido como haz de His. Las situaciones que pueden reducir la velocidad de conducción de los impulsos en este haz o bloquear totalmente el impulso son las siguientes:

  1. La isquemia del nódulo AV o de las fibras del haz AV con frecuencia retrasa o bloquea la
    conducción desde las aurículas a los ventrículos. La insuficiencia coronaria puede producir isquemia
    del nódulo y del haz AV de la misma forma que puede producir isquemia del miocardio.
  2. La compresión del haz AV por tejido cicatricial o por porciones calcificadas del corazón puede
    deprimir o bloquear la conducción desde las aurículas hacia los ventrículos.
  3. La inflamación del nódulo AV o del haz AV puede reducir la conducción desde las aurículas hacia
    los ventrículos. La inflamación se debe con frecuencia a diferentes tipos de miocarditis producidas,
    por ejemplo, por difteria o por fiebre reumática.
  4. La estimulación extrema del corazón por los nervios vagos en casos poco frecuentes bloquea la
    conducción de los impulsos a través del nódulo AV. Esta excitación vagal se debe en ocasiones a una
    intensa estimulación de los barorreceptores en personas que tienen síndrome del seno carotídeo, que
    se ha analizado antes en relación con la bradicardia.

Bloqueo cardíaco auriculoventricular incompleto

Prolongación del intervalo P-R (o P-Q): bloqueo de primer grado
El intervalo de tiempo habitual entre el comienzo de la onda P y el comienzo del complejo QRS es de aproximadamente 0,16 s cuando el corazón late a una frecuencia normal.

La duración de este denominado intervalo P-R habitualmente disminuye al aumentar la frecuencia cardíaca, y aumenta al
disminuir la frecuencia cardíaca. En general, cuando el intervalo P-R aumenta hasta más de 0,20 s se dice que el intervalo P-R está prolongado, y se dice que el paciente tiene un bloqueo cardíaco
incompleto de primer grado.

Bloqueo intraventricular incompleto: alternancia eléctrica

La mayoría de los factores que pueden producir un bloqueo AV también puede bloquear la conducción de los impulsos en el sistema ventricular periférico de Purkinje.

Extrasístoles

Una extrasístole es una contracción del corazón antes del momento en que se debería haber
producido una contracción normal. Esta situación también se denomina latido prematuro, contracción
prematura o latido ectópico.

La mayor parte de las extrasístoles se debe a focos ectópicos en el corazón, que emiten impulsos anormales en momentos inadecuados durante el ritmo cardíaco. Las posibles causas de los focos ectópicos son:

  • 1) zonas locales de isquemia
  • 2) pequeñas placas calcificadas en diferentes puntos de corazón, que comprimen el músculo cardíaco adyacente de modo que algunas fibras están irritadas
  • 3) irritación tóxica del nódulo AV, del sistema de Purkinje o del miocardio producida por infección, fármacos, nicotina o cafeína.

CAPITULO 11

Electrocardiograma normal

Cuando el impulso cardíaco atraviesa el corazón, la corriente eléctrica también se propaga desde el corazón hacia los tejidos adyacentes que lo rodean.

Una pequeña parte de la corriente se propaga hacia la superficie corporal.

Si se colocan electrodos en la piel en lados opuestos del corazón se pueden registrar los potenciales eléctricos que se generan por la corriente.

Presentación

Características del electrocardiograma normal

El ECG normal está formado por una onda P, un complejo QRS y una onda T.

Con frecuencia, aunque no siempre, el complejo QRS está formado por tres ondas separadas: la onda Q, la onda R y la onda S.

  • La onda P está producida por los potenciales eléctricos que se generan cuando se despolarizan las aurículas antes del comienzo de la contracción auricular.
  • El complejo QRS está formado por los potenciales que se generan cuando se despolarizan los ventrículos antes de su contracción, es decir, a medida que la onda de despolarización se propaga por los ventrículos.
  • La onda T está producida por los potenciales que se generan cuando los ventrículos se recuperan del estado de despolarización; este proceso normalmente aparece en el músculo ventricular entre 0,25 y 0,35 s después de la despolarización.

Ondas de despolarización frente a ondas de repolarización:

Durante la despolarización el potencial negativo normal del interior de la fibra se invierte y se hace ligeramente positivo en el interior y negativo en el exterior.

la despolarización, que se indica por las cargas positivas de color rojo del
interior y las cargas negativas de color rojo del exterior, se dirige desde la izquierda hacia la derecha.

La primera mitad de la fibra ya se ha despolarizado, mientras que la mitad restante siguepolarizada.

Por tanto, el electrodo izquierdo del exterior de la fibra está en una zona de negatividad, y el electrodo derecho está en una zona de positividad, lo que hace que el medidor registre un valor positivo.

A la derecha de la fibra muscular se muestra un registro de los cambios de potencial entre los dos electrodos, que se registran con un medidor de registro de alta velocidad

Relación del potencial de acción monofásico del músculo ventricular con las ondas QRS y T del electrocardiograma estándar

Registrado con un microelectrodo insertado en el interior de una fibra muscular
ventricular única.

El ascenso de este potencial de acción está producido por la despolarización, y la
vuelta del potencial al nivel basal está producida por la repolarización.

Las ondas QRS aparecen al principio del potencial de acción monofásico y la onda T aparece al final.

Obsérvese específicamente que no se registra ningún potencial en el ECG cuando el músculo ventricular está completamente polarizado o completamente despolarizado. Solo cuando el músculo está parcialmente polarizado o parcialmente despolarizado hay flujo de corriente desde una parte de
los ventrículos hacia la otra, y por tanto la corriente también fluye hacia la superficie del cuerpo para generar el ECG.

Relación de la contracción auricular y ventricular con las ondas del electrocardiograma

Antes de que se pueda producir la contracción del músculo, la despolarización se debe propagar por todo el músculo para iniciar los procesos químicos de la contracción.

La onda P se produce al comienzo de la contracción de las aurículas y el complejo QRS de ondas se produce al comienzo de la contracción de los ventrículos. Los ventrículos siguen contraídos hasta después de que se haya producido la repolarización, es decir, hasta después del final de la onda T.
Las aurículas se repolarizan aproximadamente 0,15 a 0,2 s después de la finalización de la onda P, lo que coincide aproximadamente con el momento en el que se registra el complejo QRS en el ECG.
Por tanto, la onda de repolarización auricular, conocida como onda T auricular, habitualmente está oscurecida por el complejo QRS, que es mucho mayor. Por este motivo raras veces se observa la onda T auricular en el ECG.

Calibración del voltaje y el tiempo del electrocardiograma.

Todos los registros de los ECG se hacen con líneas de calibración adecuadas sobre el papel de registro.

Estas líneas de calibración pueden estar ya señaladas en el papel, como ocurre cuando se utiliza un registrador de pluma, o se registran en el papel al mismo tiempo que se registra el ECG, como en los tipos fotográficos de electrocardiógrafos.

Las líneas de calibración horizontal están dispuestas de modo que 10 de las divisiones de las líneas pequeñas hacia arriba o hacia abajo en el ECG estándar
representan 1 mV, con la positividad hacia arriba y la negatividad hacia abajo.
Las líneas verticales del ECG son las líneas de calibración del tiempo. Un ECG típico se realiza a una velocidad de papel de 25 mm/s, aunque en ocasiones se emplean velocidades más rápidas.

Por tanto, cada 25 mm en dirección horizontal corresponden a 1 s y cada segmento de 5 mm, indicado por las líneas verticales oscuras, representa 0,2 s. Después los intervalos de 0,2 s están divididos encinco intervalos más pequeños por líneas finas, cada una de las cuales representa 0,04 s.

Voltajes normales en el electrocardiograma

Los voltajes de las ondas que se registran en el ECG normal dependen de la manera en la que se aplican los electrodos a la superficie del cuerpo y de la proximidad de los electrodos al corazón.
Cuando un electrodo está colocado directamente sobre los ventrículos y un segundo electrodo está localizado en otra localización del cuerpo alejada del corazón, el voltaje del complejo QRS puede ser de hasta 3 a 4 mV.

Incluso este voltaje es pequeño en comparación con el potencial de acción monofásico de 110 mV que se registra directamente en la membrana del músculo cardíaco.

Intervalo P-Q o P-R

El tiempo que transcurre entre el comienzo de la onda P y el comienzo del complejo QRS es el
intervalo que hay entre el inicio de la excitación eléctrica de las aurículas y el inicio de la excitación de los ventrículos.

Este período se denomina intervalo P-Q. El intervalo P-Q normal es de
aproximadamente 0,16 s. (Con frecuencia este intervalo se denomina intervalo P-R porque es
probable que no haya onda Q.)

Intervalo Q-T

La contracción del ventrículo dura casi desde el comienzo de la onda Q (onda R si no hay onda Q)
hasta el final de la onda T.

Este intervalo se denomina intervalo Q-T y habitualmente es de
aproximadamente 0,35 s.

Determinación de la frecuencia del latido cardíaco a partir del electrocardiograma

La frecuencia del latido cardíaco se puede determinar fácilmente a partir del ECG porque la frecuencia cardíaca es el recíproco del intervalo de tiempo entre dos latidos cardíacos sucesivos.

Si el intervalo entre dos latidos, que se determina a partir de las líneas de calibración del tiempo, es de
1 s, la frecuencia cardíaca es de 60 latidos/min. El intervalo normal entre dos complejos QRS sucesivos en una persona adulta es de aproximadamente 0,83 s, lo que corresponde a una frecuencia
cardíaca de 60/0,83 veces por minuto, o 72 latidos/min

Flujo de corriente alrededor del corazón durante el
ciclo cardíaco

Registro de potenciales eléctricos a partir de una masa
parcialmente despolarizada de músculo cardíaco sincitial

una masa sincitial de músculo cardíaco que ha sido estimulada en su punto más central. Antes de la estimulación, el exterior de todas las células musculares era positivo y el
interior negativo.

El
resto de la superficie del corazón, que sigue polarizada, está representada por los signos positivos.
Por tanto, un medidor conectado con el terminal negativo en la zona de despolarización y el terminal
positivo en una de las zonas que todavía están polarizadas, como se muestra a la derecha de la figura,
registra un valor positivo.

Las zonas internas de los ventrículos sean electronegativas y que las paredes externas de los ventrículos sean electropositivas, de modo que la corriente eléctrica fluye a través de los líquidos que rodean los ventrículos en trayectos elípticos,
como señalan las flechas curvas de la figura.

Si se realiza el promedio algebraico de todas las líneasde flujo de corriente (las líneas elípticas) se encuentra que el flujo medio de corriente tiene negatividad hacia la base del corazón y positividad hacia la punta.
Durante la mayor parte del resto del proceso de despolarización la corriente también sigue fluyendo en esta misma dirección, mientras que la despolarización se propaga desde la superficie endocárdica hacia el exterior a través de la masa del músculo ventricular.

Así, en los ventrículos del corazón normal la corriente fluye desde las zonas negativas a las positivas principalmente en una dirección que va desde la base del corazón hacia la punta durante casi todo el ciclo de despolarización, excepto al final. Si se conecta un medidor a los electrodos de la superficie del cuerpo.

Derivaciones electrocardiográficas

Tres derivaciones bipolares de las extremidades

Las conexiones eléctricas entre las extremidades del paciente y el
electrocardiógrafo para registrar ECG de las denominadas derivaciones bipolares estándar de las extremidades.

El término «bipolar» significa que el electrocardiograma se registra a partir de dos electrodos que están localizados en lados diferentes del corazón, en este caso en las extremidades.
Así, una «derivación» no es un único cable que procede del cuerpo, sino una combinación de dos cables y sus electrodos para formar un circuito completo entre el cuerpo y el electrocardiógrafo.

  • Derivación I :Cuando se registra la derivación I, el terminal negativo del electrocardiógrafo está conectado al brazo derecho y el terminal positivo al brazo izquierdo. Por tanto, cuando el punto en el que el brazo derecho se conecta con el tórax es electronegativo respecto al punto en el que se conecta el brazo izquierdo el electrocardiógrafo registra una señal positiva, es decir, por encima de la línea de voltaje cero del ECG. Cuando ocurre lo contrario el electrocardiógrafo registra una señal por debajo de la línea.

Derivación II
Para registrar la derivación II de las extremidades, el terminal negativo del electrocardiógrafo se
conecta al brazo derecho y el terminal positivo a la pierna izquierda. Por tanto, cuando el brazo
derecho es negativo respecto a la pierna izquierda, el electrocardiógrafo registra una señal positiva

Derivación III
Para registrar la derivación III de las extremidades, el terminal negativo del electrocardiógrafo se
conecta al brazo izquierdo y el terminal positivo a la pierna izquierda. Esta configuración significa
que el electrocardiógrafo registra una señal positiva cuando el brazo izquierdo es negativo respecto a la pierna izquierda.

Triángulo de Einthoven

Este diagrama ilustra que los dos brazos y la pierna izquierda forman vértices de un triángulo que rodea el corazón. Los dos vértices de la parte superior del triángulo representan los
puntos en los que los dos brazos se conectan eléctricamente a los líquidos que rodean el corazón y el vértice izquierdo es el punto en el que la pierna izquierda se conecta a los líquidos.

Ley de Einthoven

La ley de Einthoven afirma que si los ECG se registran simultáneamente en las tres derivaciones de
las extremidades, la suma de los potenciales registrados en las derivaciones I y III debe ser igual al
potencial en la derivación II.

Electrocardiogramas normales registrados en las tres derivaciones bipolares estándar de las extremidades

Es evidente que los ECG de estas tres derivaciones son similares entre sí porque todos registran ondas P positivas y ondas T positivas, y la mayor parte del complejo QRS también es positiva en todos los ECG.

Cuando se analizan los tres ECG se puede demostrar, con mediciones cuidadosas y teniendo en cuenta las polaridades, que en cualquier momento dado la suma de los potenciales de las derivaciones
I y III es igual al potencial de la derivación II, lo que ilustra la validez de la ley de Einthoven.
Como los registros de todas las derivaciones bipolares de las extremidades son similares entre sí, no importa mucho qué derivación se registra cuando se quieren diagnosticar diferentes arritmias cardíacas, porque el diagnóstico de las arritmias depende principalmente de las relaciones temporales entre las diferentes ondas del ciclo cardíaco.

Derivaciones del tórax (derivaciones precordiales)

Con frecuencia se registran ECG con un electrodo situado en la superfivcie anterior del tórax directamente sobre el corazón

Derivaciones unipolares ampliadas de las extremidades:

Otro sistema de derivaciones que se utiliza mucho es la derivación unipolar ampliada de las extremidades.

En este tipo de registro, dos de las extremidades se conectan mediante resistencias eléctricas al terminal negativo del electrocardiógrafo, y la tercera extremidad se conecta al terminal positivo.

Cuando el terminal positivo está en el brazo derecho la derivación se conoce como derivación aVR, cuando está en el brazo izquierdo es la derivación aVL y cuando está en la pierna izquierda es la derivación aVF.

Métodos de registro electrocardiográficos

Algunas veces las corrientes eléctricas que genera el músculo cardíaco durante los latidos del corazón modifican los potenciales y polaridades eléctricos de los lados respectivos del corazón en menos de 0,01 s.

Por tanto, es esencial que cualquier aparato que se utilice para registrar electrocardiogramas pueda responder rápidamente a estos cambios de los potenciales. Los electrocardiógrafos clínicos modernos utilizan sistemas informatizados y pantallas electrónicas.

Electrocardiografía ambulatoria

Los ECG estándar proporcionan una valoración de los episodios eléctricos cardíacos en el curso de una duración breve, por lo general con el paciente en reposo.

En dolencias asociadas con anomalías infrecuentes pero importantes en los ritmos cardíacos, puede resultar de utilidad analizar el ECG durante un período prolongado, lo que permite la evaluación de los cambios en los fenómenos eléctricos cardíacos que son transitorios y que fueron omitidos con un ECG estándar.

La extensión del ECG para facilitar la valoración de los episodios eléctricos cardíacos con el paciente en deambulación durante las actividades diarias cotidianas recibe el nombre de electrocardiografía ambulatoria.

CAPITULO 10

El corazón humano tiene un sistema especial para la autoexcitación rítmica y la contracción repetitiva aproximadamente 100.000 veces al día, o 3.000 millones de veces en una vida humana de duración media.

Este impresionante logro es realizado por un sistema que:

1) Genera impulsos eléctricos rítmicos para iniciar la contracción rítmica del músculo cardíaco

2) Conduce estos estímulos rápidamente por todo el corazón.

Este sistema también es importante porque permite que todas las porciones de
los ventrículos se contraigan casi simultáneamente, lo que es esencial para una generación de presión más eficaz en las cavidades ventriculares.

Este sistema rítmico y de conducción del corazón se puede lesionar en las cardiopatías, especialmente en la isquemia de los tejidos cardíacos que se debe a una disminución del flujo sanguíneo coronario.

Sistema de excitación especializado y de conducción
del corazón

El nódulo sinusal (también denominado nódulo sinoauricular o SA), en el que se genera el impulso rítmico normal; las vías internodulares que conducen impulsos desde el nódulo sinusal hasta el nódulo auriculoventricular (AV); el nódulo AV, en el cual los impulsos originados en las aurículas se retrasan antes de penetrar en los ventrículos; el
haz AV, que conduce impulsos desde las aurículas hacia los ventrículos, y las ramas izquierda y derecha del haz de fibras de Purkinje, que conducen los impulsos cardíacos por todo el tejido de los ventrículos.

El nódulo sinusal (también denominado nódulo sinoauricular) es una banda elipsoide, aplanada y pequeña de músculo cardíaco especializado de aproximadamente 3 mm de anchura, 15 mm de longitud y 1 mm de grosor. Está localizado en la pared posterolateral superior de la aurícula derecha,
inmediatamente inferior y ligeramente lateral a la desembocadura de la vena cava superior. Las fibras de este nódulo casi no tienen filamentos musculares contráctiles y cada una de ellas tiene solo de 3 a 5 μm de diámetro, en contraste con un diámetro de 10 a 15 μm para las fibras musculares auriculares circundantes.

Algunas fibras cardíacas tienen la capacidad de autoexcitación, que es un proceso que puede producir descargas y contracciones rítmicas automáticas.

Esta capacidad es especialmente cierta en el caso de las fibras del sistema especializado de conducción del corazón, entre ellas las fibras del nódulo
sinusal.

El «potencial de membrana en reposo» de la fibra del nódulo sinusal tiene una negatividad de aproximadamente –55 a –60 mV, en comparación
con –85 a –90 mV para la fibra muscular ventricular.

La causa de esta menor negatividad es que las membranas celulares de las fibras sinusales son permeables naturalmente a los iones sodio y calcio, y las cargas positivas de los iones sodio y calcio que entran neutralizan parte de la negatividad
intracelular.

El músculo cardíaco tiene tres tipos de canales iónicos de membrana que tienen funciones importantes en la generación de los cambios de voltaje en el potencial de acción. Los tipos son:

1) los canales rápidos de sodio

2) los canales de calcio de tipo L (canales lentos de sodio-calcio)

3) los canales de potasio.

La apertura de los canales rápidos de sodio durante algunas diezmilésimas de segundo es responsable de la rápida espiga ascendente del potencial de acción que se observa en el músculo ventricular, debido a la entrada rápida de iones sodio positivos hacia el interior de la fibra.

Después, la «meseta» del potencial de acción ventricular está producida principalmente por la apertura más lenta de los canales lentos de sodio-calcio, que dura aproximadamente 0,3 s.

Finalmente, la apertura de los canales de potasio permite la difusión de grandes cantidades de iones potasio positivos hacia el
exterior a través de la membrana de la fibra y devuelve el potencial de membrana a su nivel de reposo.

Debido a la elevada concentración de iones sodio en el líquido extracelular en el exterior de la fibra nodular, así como al número moderado de canales de sodio abiertos previamente, los iones sodio positivos del exterior de las fibras normalmente tienden a desplazarse hacia el interior.

Por tanto, entre los latidos cardíacos, la entrada de iones sodio de carga positiva produce una elevación lenta del potencial de membrana en reposo en dirección positiva

Cuando el potencial alcanza un voltaje umbral de aproximadamente –40 mV, los canales de calcio de tipo L se «activan», produciendo de esta manera el potencial de acción.

Por tanto, básicamente, la permeabilidad inherente de las fibras del nódulo sinusal a los iones sodio y calcio produce su autoexcitación.

El nódulo auriculoventricular retrasa la conducción del impulso desde las aurículas a los ventrículos.

El nódulo AV está localizado en la pared posterolateral de la aurícula derecha, inmediatamente
detrás de la válvula tricúspide

El sistema de conducción auricular está organizado de modo que el impulso cardíaco no viaja desde las aurículas hacia los ventrículos demasiado rápidamente; este retraso da tiempo para que las aurículas vacíen su sangre hacia los ventrículos antes de que comience la contracción ventricular.

El retraso de la transmisión hacia los ventrículos se produce principalmente en el nódulo AV y en sus fibras de conducción adyacentes.

Causa de la conducción lenta
La conducción lenta en las fibras transicionales, nodulares y penetrantes del haz AV está producida principalmente por la disminución del número de uniones en hendidura entre células sucesivas de las vías de conducción, de modo que hay una gran resistencia a la conducción de los iones excitadores
desde una fibra de conducción hasta la siguiente.

Por tanto, es fácil ver por qué se tarda en excitar células sucesivas.

Las fibras de Purkinje especiales se dirigen desde el nódulo AV a través del haz AV hacia los ventrículos.

Excepto en la porción inicial de estas fibras, donde penetran en la barrera fibrosa AV, tienen características funcionales bastante distintas a las de las fibras del nódulo AV.

Son fibras muy grandes, incluso mayores que las fibras musculares ventriculares normales, y transmiten potenciales de acción a una velocidad de 1,5 a 4 m/s, una velocidad aproximadamente seis veces mayor que la del músculo ventricular normal y 150 veces mayor que la de algunas de las fibras del nódulo AV.

Esta velocidad permite una transmisión casi instantánea del impulso cardíaco por todo el resto del músculo ventricular.

Conducción unidireccional a través del haz AV

Una característica especial del haz AV es la imposibilidad, excepto en estados anormales, de que los potenciales de acción viajen retrógradamente desde los ventrículos hacia las aurículas.

Esta característica impide la reentrada de los impulsos cardíacos por esta ruta desde los ventrículos hacia las aurículas, permitiendo solo la contracción anterógrada desde las aurículas hacia los ventrículos.
Además, se debe recordar que en todas las localizaciones excepto en el haz AV el músculo.

Distribución de las fibras de Purkinje en los ventrículos: las ramas izquierda y derecha del haz

Después de penetrar en el tejido fibroso que está entre el músculo auricular y ventricular, la porción distal del haz AV se dirigía hacia abajo en el interior del tabique interventricular a lo largo de 5 a 15 mm hacia la punta del corazón.

Después el haz se divide en las ramas izquierda y derecha del haz, que están debajo del endocardio en los dos lados respectivos del tabique interventricular.

Cada una de las ramas se dirige hacia abajo, hacia la punta del ventrículo, dividiéndose progresivamente en ramas más pequeñas.

Estas ramas, a su vez, siguen un trayecto en dirección lateral alrededor de cada una de las cavidades ventriculares y hacia atrás, hacia la base del corazón.

Los extremos de las fibras de Purkinje penetran en aproximadamente un
tercio del grosor de la masa muscular y finalmente se continúan con las fibras musculares cardíacas.

Transmisión del impulso cardíaco en el músculo ventricular

Una vez que el impulso llega a los extremos de las fibras de Purkinje se transmite a través de la masa del músculo ventricular por las propias fibras musculares ventriculares.

La velocidad de transmisión es ahora solo de 0,3 a 0,5 m/s, una sexta parte de la velocidad de las fibras de Purkinje.
El músculo cardíaco envuelve el corazón en una doble espiral, con tabiques fibrosos entre las capas en espiral; por tanto, el impulso cardíaco no viaja necesariamente directamente hacia el exterior, hacia la superficie del corazón, sino que se angula hacia la superficie a lo largo de las direcciones de las espirales.

Debido a esta inclinación, la transmisión desde la superficie endocárdica a la superficie epicárdica del ventrículo precisa hasta otros 0,03 s, aproximadamente igual al tiempo necesario para la transmisión por toda la porción ventricular del sistema de Purkinje.

Control de la excitación y la conducción en el
corazón

El nódulo sinusal es el marcapasos normal del corazón

Partes del corazón pueden presentar también una excitación rítmica intrínseca de la misma forma que lo hacen las fibras del nódulo sinusal; esta capacidad es particularmente cierto en el caso de las fibras del nódulo AV y de las fibras de Purkinje.
Las fibras del nódulo AV, cuando no son estimuladas por alguna fuente externa, descargan a una frecuencia rítmica intrínseca de 40 a 60 veces por minuto, y las fibras de Purkinje lo hacen a una
frecuencia de entre 15 y 40 veces por minuto. Estas frecuencias son distintas a la frecuencia normal
del nódulo sinusal, de 70 a 80 veces por minuto.

.

De manera ocasional alguna otra parte del corazón muestra una frecuencia de descarga rítmica que es más rápida que la del nódulo sinusal. Por ejemplo, a veces se produce este desarrollo en el nódulo AV o en las fibras de Purkinje cuando una de estas estructuras se altera.

En ambos casos el marcapasos del corazón se desplaza desde el nódulo sinusal hasta el nódulo AV o las fibras de Purkinje excitadas.

En casos menos frecuentes todavía, algún punto del músculo auricular o
ventricular presenta una excitabilidad excesiva y se convierte en el marcapasos.

Cuando se produce un bloqueo AV, es decir, cuando el impulso cardíaco no puede pasar desde las aurículas hacia los ventrículos a través del sistema del nódulo AV y del haz, las aurículas siguen latiendo a la frecuencia normal del ritmo del nódulo sinusal, mientras que habitualmente aparece un nuevo marcapasos en el sistema de Purkinje de los ventrículos que activa el músculo ventricular a una frecuencia de entre 15 y 40 latidos/min.

Importancia del sistema de Purkinje en la generación de una contracción sincrónica del músculo ventricular

La rápida conducción del sistema de Purkinje permite normalmente que el impulso cardíaco llegue a casi todas las porciones de los ventrículos en un breve intervalo de tiempo, excitando la primera fibra muscular ventricular solo 0,03 a 0,06 s antes de la excitación de la última.

Esta sincronización hace que todas las porciones del músculo de los dos ventrículos comiencen a contraerse.

Los nervios simpáticos y parasimpáticos controlan el ritmo cardíaco y la conducción de impulsos por los nervios cardíacos

El corazón está inervado por nervios simpáticos y parasimpáticos.

Los nervios parasimpáticos (vagos) se distribuyen principalmente a los nódulos SA y AV, en mucho menor grado al músculo de las dos aurículas y apenas directamente al músculo ventricular.

Por el contrario, los nervios simpáticos se distribuyen en todas las regiones del corazón, con una intensa representación en el músculo ventricular, así como en todas las demás zonas.

La estimulación parasimpática (vagal) ralentiza el ritmo y la conducción cardíacos

La estimulación de los nervios parasimpáticos que llegan al corazón (los vagos) hace que se libere la hormona acetilcolina en las terminaciones nerviosas. Esta hormona tiene dos efectos principales sobre el corazón.

Primero, reduce la frecuencia del ritmo del nódulo sinusal, y segundo, reduce la
excitabilidad de las fibras de la unión AV entre la musculatura auricular.

Mecanismo de los efectos vagales

La acetilcolina que se libera en las terminaciones nerviosas vagales aumenta mucho la permeabilidad de las membranas de las fibras a los iones potasio, lo que permite la salida rápida de potasio desde las fibras del sistema de conducción.

Este proceso da lugar a un aumento de la negatividad en el interior de las fibras, un efecto que se denomina hiperpolarización, que hace que este tejido excitable sea mucho menos excitable.

En el nódulo sinusal, el estado de hiperpolarización hace el potencial de membrana «en reposo» de las fibras del nódulo sinusal mucho más negativo de lo habitual, es decir, de –65 a –75 mV en lugar del nivel normal de –55 a –60 mV.

Por tanto, el aumento inicial del potencial de membrana del nódulo
sinusal que produce la corriente de entrada de sodio y de calcio tarda mucho más en alcanzar el potencial liminal para la excitación.

Este requisito retrasa mucho la frecuencia de ritmicidad de estas fibras nodulares. Si la estimulación vagal es lo suficientemente intensa es posible detener totalmente la autoexcitación rítmica de este nódulo.

La estimulación simpática aumenta el ritmo y la conducción del corazón

La estimulación simpática produce esencialmente los efectos contrarios sobre el corazón a los que produce la estimulación vagal, como se señala a continuación. Primero, aumenta la frecuencia de descarga del nódulo sinusal.

Segundo, aumenta la velocidad de conducción, así como el nivel de excitabilidad de todas las porciones del corazón.

Tercero, aumenta mucho la fuerza de contracción de toda la musculatura cardíaca, tanto auricular como ventricular.

Mecanismo del efecto simpático

La estimulación de los nervios simpáticos libera la hormona noradrenalina en las terminaciones nerviosas simpáticas.

La noradrenalina estimula, a su vez, los receptores β1-adrenérgicos, que median
en los efectos sobre la frecuencia cardíaca.

En el nódulo sinusal, un aumento de la permeabilidad a sodio-calcio genera un potencial en reposo más positivo y también produce un aumento de la velocidad del ascenso del potencial de membrana diastólico hacia el nivel liminal para la autoexcitación, acelerando de esta forma la autoexcitación y, por tanto,
aumentando la frecuencia cardíaca.

En el nódulo AV y en los haces AV, el aumento de la permeabilidad a sodio-calcio hace que sea más
fácil que el potencial de acción excite todas las porciones sucesivas de los haces de las fibras de conducción, disminuyendo de esta manera el tiempo de conducción desde las aurículas hasta los
ventrículos.

CAPITULO 9

Músculo cardíaco: el corazón como bomba y la
función de las válvulas cardíacas

Está formado realmente por dos bombas separadas: un corazón derecho que
bombea sangre hacia los pulmones y un corazón izquierdo que bombea sangre a través de la circulación sistémica que aporta flujo sanguíneo a los demás órganos y tejidos del cuerpo.

A su vez, cada uno de estos corazones es una bomba bicameral pulsátil formada por una aurícula y un ventrículo.

Cada una de las aurículas es una bomba débil de cebado del ventrículo, que contribuye a transportar sangre hacia el ventrículo correspondiente.

Los ventrículos después aportan la principal fuerza del bombeo que impulsa la sangre:

  • Hacia la circulación pulmonar por el ventrículo derecho,
  • Hacia la circulación sistémica por el ventrículo izquierdo.

Mecanismos especiales del corazón producen una sucesión continuada de contracciones cardíacas denominada ritmicidad cardíaca.

Fisiología del músculo cardíaco

El corazón está formado por tres tipos principales de músculo cardíaco: músculo auricular, músculo ventricular y fibras musculares especializadas de excitación y de conducción.

El músculo auricular y ventricular se contrae de manera muy similar al músculo esquelético, excepto porque la duración de la contracción es mucho mayor.

El músculo cardíaco es estriado, igual que el músculo
esquelético.

El músculo cardíaco es estriado, igual que el músculo
esquelético.

Además, el músculo cardíaco tiene las miofibrillas típicas que contienen filamentos de actina y de miosina casi idénticos a los que se encuentran en el músculo esquelético; estos filamentos están unos al lado de otros y se deslizan durante la contracción de la misma manera que ocurre en el músculo esquelético

El músculo cardíaco es un sincitio:

Las zonas oscuras que atraviesan las fibras musculares cardíacas se denominan
discos intercalados; realmente son membranas celulares que separan las células musculares cardíacas individuales entre sí.

Es decir, las fibras musculares cardíacas están formadas por muchas células
individuales conectadas entre sí en serie y en paralelo.
En cada uno de los discos intercalados las membranas celulares se fusionan entre sí para formar uniones comunicantes en hendidura permeables que permiten una rápida difusión.

Por tanto, desde un punto de vista funcional los iones se mueven con facilidad en el líquido intracelular a lo largo del eje longitudinal de las fibras musculares cardíacas, de modo que los potenciales de acción viajan fácilmente desde una célula muscular cardíaca a la siguiente, a través de los discos intercalados.

Por tanto, el músculo cardíaco es un sincitio de muchas células musculares cardíacas en el que las células están tan interconectadas entre sí que cuando una célula se excita el potencial de acción se propaga rápidamente a todas.

Potenciales de acción en el músculo cardíaco:

El potencial de acción que se registra en una fibra muscular ventricular, es en promedio de aproximadamente 105 mV, lo que significa que el potencial intracelular aumenta desde un valor muy negativo, de aproximadamente –85 mV, entre los latidos hasta un valor ligeramente positivo, de aproximadamente +20 mV, durante cada latido.

Después de la espiga inicial la membrana permanece despolarizada durante aproximadamente 0,2 s, mostrando una
meseta, seguida al final de la meseta de una repolarización súbita.

¿Qué produce el potencial de acción prolongado y la meseta?

Al menos dos diferencias importantes entre las propiedades de la membrana del músculo cardíaco y esquelético son responsables del potencial de acción prolongado y de la meseta del músculo cardíaco.

Primero, el potencial de acción del músculo esquelético está producido casi por completo por la apertura súbita de grandes números de canales rápidos de sodio que permiten que grandes cantidades de iones sodio entren en la fibra muscular esquelética desde el líquido extracelular.

A estos canales se les denomina canales rápidos porque permanecen abiertos solo algunas milésimas de segundo y después se cierran súbitamente.

Al final de este cierre se produce la repolarización y el potencial de acción ha terminado en otra milésima de segundo aproximadamente.

En el músculo cardíaco, el potencial de acción está producido por la apertura de dos tipos de canales:

  • Los mismos canales rápidos de sodio activados por el voltaje que en el músculo esquelético
  • Otra población totalmente distinta de canales de calcio de tipo L (canales lentos de calcio que también se denominan canales de calcio-sodio.

La segunda diferencia funcional importante entre el músculo cardíaco y el músculo esquelético que ayuda a explicar tanto el potencial de acción prolongado como su meseta es la siguiente: inmediatamente después del inicio del potencial de acción, la permeabilidad de la membrana del músculo cardíaco a los iones potasio disminuye aproximadamente cinco veces, un efecto que no aparece en el músculo esquelético.

Resumen de las fases del potencial de acción del músculo cardíaco

  • Fase 0 (despolarización), los canales de sodio rápidos se abren. Cuando la célula cardíaca es estimulada y se despolariza, el potencial de membrana se hace más positivo. Los canales de sodio activados por el voltaje (canales de sodio rápidos) se abren y permiten que el sodio circule rápidamente hacia el interior de la célula y la despolarice. El potencial de membrana alcanza +20 mV aproximadamente antes de que los canales de sodio se cierren.
  • Fase 1 (repolarización inicial), los canales de sodio rápidos se cierran. Los canales de sodio se cierran, la célula empieza a repolarizarse y los iones potasio salen de la célula a través de los canale de potasio.
  • Fase 2 (meseta), los canales de calcio se abren y los canales de potasio rápidos se cierran. Tiene lugar una breve repolarización inicial y el potencial de acción alcanza una meseta como consecuencia de:1) una mayor permeabilidad a los iones calcio, y 2) la disminución de la permeabilidad a los iones potasio. Los canales de calcio activados por el voltaje se abren lentamente durante las fases 1 y 0, y el calcio entra en la célula. Después, los canales de potasio se cierran, y la combinación de una reducción en la salida de iones potasio y un aumento de la entrada de iones calcio lleva a que el potencial de acción alcance una meseta.
  • Fase 3 (repolarización rápida), los canales de calcio se cierran y los canales de potasio lentos se abren. El cierre de los canales iónicos de calcio y el aumento de la permeabilidad a los iones potasio, que permiten que los iones potasio salgan rápidamente de la célula, pone fin a la meseta y devuelve el potencial de membrana de la célula a su nivel de reposo.
  • Fase 4 (potencial de membrana de reposo) con valor medio aproximado de −90 mV

Velocidad de la conducción de las señales en el músculo cardíaco:

La velocidad de la conducción de la señal del potencial de acción excitador a lo largo de las fibras musculares auriculares y ventriculares es de unos 0,3 a 0,5 m/s, o aproximadamente 1/250 de la velocidad en las fibras nerviosas grandes y en torno a 1/10 de la velocidad en las fibras musculares esqueléticas.

Período refractario del músculo cardíaco:

El músculo cardíaco, al igual que todos los tejidos excitables, es refractario a la reestimulación durante el potencial de acción.

Por tanto, el período refractario del corazón es el intervalo de tiempo durante el cual un impulso cardíaco normal no puede reexcitar una zona ya excitada de músculo cardíaco. El período refractario normal del ventrículo es de 0,25 a 0,30 s, que es aproximadamente la duración del potencial de acción en meseta prolongado. Hay un período refractario relativo adicional de aproximadamente 0,05 s, durante el cual es más difícil de lo normal excitar el músculo pero, sin embargo, se puede excitar con una señal excitadora muy intensa.

Acoplamiento excitación-contracción: función de los iones calcio y de los túbulos transversos

El término «acoplamiento excitación-contracción» se refiere al mecanismo mediante el cual el potencial de acción hace que las miofibrillas del músculo se contraigan.

Al igual que en el músculo esquelético, cuando un potencial de acción pasa sobre la membrana del músculo cardíaco el potencial de acción se propaga hacia el interior de la fibra muscular cardíaca a lo largo de las membranas de los túbulos transversos (T).

Los potenciales de acción de los túbulos T, a su vez, actúan sobre las membranas de los túbulos sarcoplásmicos longitudinales para producir la liberación de iones calcio hacia el sarcoplasma muscular desde el retículo sarcoplásmico.

Hasta ahora este mecanismo de acoplamiento excitación-contracción es el mismo que el del músculo esquelético, aunque hay un segundo efecto que es bastante diferente.

Además de los iones calcio que se liberan hacia el sarcoplasma desde las cisternas del retículo sarcoplásmico, también difunde una gran cantidad de iones calcio adicionales hacia el sarcoplasma desde los propios túbulos T en el momento del potencial de acción, que abre los canales de calcio dependientes del voltaje a la
membrana del túbulo.

La fuerza de la contracción del músculo cardíaco depende en gran medida de la concentración de iones calcio en los líquidos extracelulares. De hecho, un corazón situado en una solución sin calcio dejará rápidamente de latir.

La razón de esta respuesta es que las aberturas de los túbulos T atraviesan
directamente la membrana de la célula muscular cardíaca hacia los espacios extracelulares que rodean las células, lo que permite que el mismo líquido extracelular que está en el intersticio del músculo cardíaco se introduzca en los túbulos T.

En consecuencia, la cantidad de iones calcio en el sistema de los túbulos T (es decir, la disponibilidad de iones calcio para producir la contracción del
músculo cardíaco) depende en gran medida de la concentración de iones calcio en el líquido extracelular.

En cambio, la fuerza de la contracción del músculo esquelético apenas se ve afectada por cambios moderados de la concentración de calcio en el líquido extracelular porque la contracción del músculo esquelético está producida casi por completo por los iones calcio que son liberados por el retículo sarcoplásmico del interior de la propia fibra muscular esquelética.

Duración de la contracción:

El músculo cardíaco comienza a contraerse algunos milisegundos después de la llegada del potencial de acción y sigue contrayéndose hasta algunos milisegundos después de que finalice. Por tanto, la duración de la contracción del músculo cardíaco depende principalmente de la duración del potencial de acción, incluyendo la meseta, aproximadamente 0,2 s en el músculo auricular y 0,3 s en el músculo ventricular.

Ciclo cardíaco

Los fenómenos cardíacos que se producen desde el comienzo de un latido cardíaco hasta el comienzo del siguiente se denominan ciclo cardíaco.

Cada ciclo es iniciado por la generación espontánea de un potencial de acción en el nódulo sinusal.

Este nódulo está localizado en la pared superolateral de la aurícula derecha, cerca del orificio de la vena cava superior, y el potencial de acción viaja desde aquí rápidamente por ambas aurículas y después a través del haz AV hacia los ventrículos.

El ciclo cardíaco está formado por un período de relajación que se denomina diástole, seguido de un período de contracción denominado sístole.
La duración del ciclo cardíaco total, incluidas la sístole y la diástole, es el valor inverso de la frecuencia cardíaca

El aumento de la frecuencia cardíaca reduce la duración del ciclo cardíaco:

El corazón que late a una frecuencia muy rápida no permanece relajado el tiempo suficiente para permitir un llenado completo de las cámaras cardíacas antes de la siguiente contracción.

Relación del electrocardiograma con el ciclo cardíaco:

El electrocardiograma muestra las ondas P, Q, R, S y T

Son los voltajes eléctricos que genera el corazón, y son registrados mediante el
electrocardiógrafo desde la superficie del cuerpo.

  • La onda P está producida por la propagación de la despolarización en las aurículas, y es seguid por la contracción auricular, que produce una ligera elevación de la curva de presión auricula inmediatamente después de la onda P electrocardiográfica.
  • Por tanto, el complejo QR comienza un poco antes del inicio de la sístole ventricular
  • La onda T ventricular representa la fase de repolarización de los ventrículos, cuand las fibras del músculo ventricular comienzan a relajarse. Por tanto, la onda T se produce un poco antes del final de la contracción ventricular.

Función de las aurículas como bombas de cebado para los ventrículos

Las aurículas actúan como bombas de cebado que aumentan la eficacia del bombeo ventricular hasta un 20%.

La sangre normalmente fluye de forma continua desde las grandes ventas hacia las aurículas; aproximadamente el 80% de la sangre fluye directamente a través de las aurículas hacia los ventrículos incluso antes de que se contraigan las aurículas.

Función de los ventrículos como bombas.:

Durante la sístole ventricular se acumulan grandes cantidades de sangre en las aurículas derecha e izquierda porque las válvulas AV están cerradas.

El período de llenado rápido dura aproximadamente el primer tercio de la diástole. Durante el tercio medio de la diástole normalmente solo fluye una pequeña cantidad de sangre hacia los ventrículos; esta es la sangre que continúa drenando hacia las aurículas desde las venas y que pasa a través de las aurículas directamente hacia los ventrículos.

Desbordamiento de los ventrículos durante la sístole

Período de contracción isovolumétrica (isométrica)

Se produce aumento de la tensión en el músculo cardíaco, pero con un acortamiento escaso o nulo de las fibras musculares.

Inmediatamente después del comienzo de la contracción ventricular se produce un aumento súbito de presión ventricular

Lo que hace que se cierren las válvulas AV.
Después son necesarios otros 0,02 a 0,03 s para que el ventrículo acumule una presión suficiente para abrir las válvulas AV semilunares (aórtica y pulmonar) contra las presiones de la aorta y de la arteria pulmonar.

Por tanto, durante este período se produce contracción en los ventrículos, pero no se
produce vaciado

Período de eyección

Cuando la presión ventricular izquierda aumenta ligeramente por encima de 80 mmHg (y la presión ventricular derecha ligeramente por encima de 8 mmHg), las presiones ventriculares abren las válvulas semilunares.

Por tanto, el primer tercio se denomina período de eyección rápida y los dos tercios finales período de eyección lenta.

Período de relajación isovolumétrica (isométrica)

Al final de la sístole comienza súbitamente la relajación ventricular, lo que permite que las presiones
intraventriculares derecha e izquierda disminuyan rápidamente.

Las presiones elevadas de las grandes arterias distendidas que se acaban de llenar con la sangre que procede de los ventrículos que se han contraído empujan inmediatamente la sangre de nuevo hacia los ventrículos, lo que cierra súbitamente las válvulas aórtica y pulmonar.

Volumen telediastólico, volumen telesistólico y volumen sistólico:

Durante la diástole, el llenado normal de los ventrículos aumenta el volumen de cada uno de los ventrículos hasta aproximadamente 110 a 120 ml.

Después, a medida que los ventrículos se vacían durante la sístole, el volumen disminuye aproximadamente 70 ml, lo que se denomina volumen sistólico.

El volumen restante que queda en cada uno de los ventrículos, aproximadamente 40 a 50 ml, se denomina volumen telesistólico

Las válvulas cardíacas evitan el flujo inverso de la sangre durante la sístole

Válvulas auriculoventriculares

Las válvulas AV (las válvulas tricúspide y mitral) impiden el flujo retrógrado de sangre desde los ventrículos hacia las aurículas durante la sístole, y las válvulas semilunares (es decir, las válvulas
aórtica y de la arteria pulmonar) impiden el flujo retrógrado desde las arterias aorta y pulmonar hacia los ventrículos durante la diástole.

Las válvulas AV, que están formadas por una película delgada, casi no precisan ningún flujo retrógrado para cerrarse, mientras que las válvulas semilunares, que son mucho más fuertes, precisan un flujo retrógrado bastante rápido durante algunos milisegundos.


Función de los músculos papilares:


Los músculos papilares se contraen cuando se contraen las paredes ventriculares, pero, al contrario de lo que se podría esperar, no contribuyen al cierre de las válvulas.
Por el contrario, tiran de los velos de las válvulas hacia dentro, hacia los ventrículos, para impedir
que protruyan demasiado hacia las aurículas durante la contracción ventricular

Válvulas aórtica y de la arteria pulmonar.

Debido a sus orificios más pequeños, la velocidad de la eyección de la sangre a través de las válvulas aórtica y pulmonar es mucho mayor que a través de las válvulas AV, que son mucho mayores. Además, debido al cierre rápido y a la eyección rápida, los bordes de las válvulas aórtica y pulmonar están sometidos a una abrasión mecánica mucho mayor que las válvulas AV.

Las válvulas AV tienen el soporte de las cuerdas tendinosas, lo que no ocurre en el caso de las válvulas semilunares.

Curva de presión aórtica

Cuando el ventrículo izquierdo se contrae, la presión ventricular aumenta rápidamente hasta que se abre la válvula aórtica.

Posteriormente, después de que se haya abierto la válvula, la presión del
ventrículo aumenta mucho menos rápidamente; la entrada de sangre en las arterias durante la sístole hace que sus paredes se distiendan y que la
presión aumente hasta aproximadamente 120 mmHg.
Al final de la sístole, después de que el ventrículo izquierdo haya dejado de impulsar sangre y se haya cerrado la válvula aórtica, las paredes elásticas de las arterias mantienen una presión elevada en las arterias, incluso durante la diástole.

Después de que se haya cerrado la válvula aórtica, la presión en el interior de la aorta disminuye lentamente durante toda la sístole porque la sangre que está almacenada en las arterias elásticas distendidas fluye continuamente a través de los vasos periféricos de nuevo hacia las venas.

Análisis gráfico del bombeo ventricular:

  • La curva de presión diastólica se determina llenando el corazón con volúmenes de sangre progresivamente mayores y midiendo la presión diastólica inmediatamente antes de que se produzca la contracción ventricular, que es la presión telediastólica del ventrículo.
  • La curva de presión sistólica se determina registrando la presión sistólica que se alcanza durante la contracción ventricular a cada volumen de llenado.
  • Durante la contracción ventricular, la presión «sistólica» aumenta incluso a volúmenes ventriculares bajos y alcanza un máximo a un volumen ventricular de 150 a 170 ml. Después, a medida que sigue aumentando el volumen, la presión sistólica llega a disminuir en algunas situaciones, como se muestra por la disminución de la curva de presión sistólica

Diagrama volumen-presión durante el ciclo cardíaco: trabajo cardíaco

  • Fase I: período de llenado. La fase I del diagrama volumen-presión comienza a un volumen ventricular de aproximadamente 50 ml y una presión diastólica próxima a 2 a 3 mmHg.
  • Fase II: período de contracción isovolumétrica. Durante la contracción isovolumétrica el volumen del ventrículo no se modifica porque todas las válvulas están cerradas.
  • Fase III: período de eyección. Durante la eyección la presión sistólica aumenta incluso más debido a una contracción aún más intensa del ventrículo. Al mismo tiempo, el volumen del ventrículo disminuye porque la válvula aórtica ya se ha abierto y la sangre sale del ventrículo hacia la aorta.
  • Fase IV: período de relajación isovolumétrica. Al final del período de eyección se cierra la válvula aórtica, y la presión ventricular disminuye de nuevo hasta el nivel de la presión diastólica. Así, el ventrículo recupera su valor inicial, en el que quedan aproximadamente 50 ml de sangre en el ventrículo y la presión auricular es de aproximadamente de 2 a 3 mmHg.

Conceptos de precarga y poscarga

Cuando se evalúan las propiedades contráctiles del músculo es importante especificar el grado de tensión del músculo cuando comienza a contraerse

La poscarga del ventrículo es la presión de la aorta que sale del ventrículo.
(A veces se considera de manera aproximada que la poscarga es la resistencia de la
circulación, en lugar de su presión.)

Regulación del bombeo cardíaco

Los mecanismos básicos mediante los que se regula el volumen que bombea el corazón son:

  • Regulación cardíaca intrínseca del bombeo en respuesta a los cambios del volumen de la sangre que fluye hacia el corazón
  • Control de la frecuencia cardíaca y del bombeo cardíaco por el sistema
  • nervioso autónomo

Todos los tejidos periféricos del cuerpo controlan su propio flujo sanguíneo local, y todos los flujos tisulares locales se combinan y regresan a través de las venas hacia la aurícula derecha. El corazón, a su vez, bombea automáticamente hacia las arterias esta sangre que le llega, de modo que pueda fluir de
nuevo por el circuito.
.

Cuanto más se distiende el músculo cardíaco durante el llenado, mayor es la fuerza de contracción y mayor es la cantidad de sangre que bombea hacia la aorta

¿Cuál es la explicación del mecanismo de Frank-Starling?

Cuando una cantidad adicional de sangre fluye hacia los ventrículos, el propio músculo cardíaco es distendido hasta una mayor longitud. Esta distensión, a su vez, hace que el músculo se contraiga con más fuerza porque los filamentos de actina y de miosina son desplazados hacia un grado más óptimo de superposición para la generación de fuerza. Por tanto, el ventrículo, debido al aumento de la
función de bomba, bombea automáticamente la sangre adicional hacia las arterias.

Una de las mejores formas de expresar la capacidad funcional de los ventrículos de bombear sangre es mediante la curvas de función ventricular.

Medida que los ventrículos se llenan en respuesta a unas presiones auriculares
más altas, se produce aumento del volumen de los dos ventrículos y de la fuerza de la contracción del músculo cardíaco, lo que hace que el corazón bombee mayores cantidades de sangre hacia las arterias.

Control del corazón por los nervios simpáticos y parasimpáticos

La eficacia de la función de bomba del corazón también está controlada por los nervios simpáticos y parasimpáticos (vagos), que inervan de forma abundante el corazón

Mecanismos de excitación del corazón por los nervios simpáticos

La estimulación simpática intensa puede aumentar la frecuencia cardíaca en seres humanos adultos jóvenes desde la frecuencia normal de 70 latidos/min hasta 180 a 200 y, raras veces, incluso 250 latidos/min.

Además, la estimulación simpática aumenta la fuerza de la contracción cardíaca
hasta el doble de lo normal, aumentando de esta manera el volumen de sangre que se bombea y aumentando la presión de eyección. Así, con frecuencia la estimulación simpática puede aumentar el gasto cardíaco máximo hasta dos o tres veces, además del aumento del gasto que produce el mecanismo de Frank-Starling que ya se ha comentado.
Por el contrario, la inhibición de los nervios simpáticos del corazón puede disminuir la función de bomba del corazón en un grado moderado: en condiciones normales, las fibras nerviosas simpáticas que llegan al corazón descargan continuamente a una frecuencia baja que mantiene el bombeo aproximadamente un 30% por encima del que habría sin estimulación simpática.

La estimulación parasimpática (vagal) reduce la frecuencia cardíaca y la fuerza de la contracción

La estimulación intensa de las fibras nerviosas parasimpáticas de los nervios vagos que llegan al corazón puede interrumpir el latido cardíaco durante algunos segundos, pero después el corazón habitualmente «escapa» y late a una frecuencia de 20 a 40 latidos/min mientras continúe la estimulación parasimpática.

Las fibras vagales se distribuyen principalmente por las aurículas y no mucho en los ventrículos, en los que se produce la contracción de potencia del corazón.

Efecto de los iones potasio y calcio sobre la función cardíaca

Los iones potasio tienen un efecto marcado sobre los potenciales de membrana y desempeñan una función especialmente importante en la activación del proceso contráctil del músculo.

La concentración de cada uno de estos dos iones en los líquidos extracelulares también tenga efectos destacados sobre la función de bomba del corazón

El exceso de potasio hace que el corazón esté dilatado y flácido, y también reduce la frecuencia
cardíaca.

Grandes cantidades de potasio también pueden bloquear la conducción del impulso cardíaco
desde las aurículas hacia los ventrículos a través del haz AV.

La elevación de la concentración de
potasio hasta solo 8 a 12 mEq/l (dos a tres veces el valor normal) puede producir una profunda
debilidad del corazón, una alteración del ritmo e incluso la muerte.

Efecto de la temperatura sobre la función cardíaca

El aumento de la temperatura corporal, como ocurre durante la fiebre, produce un gran aumento de la frecuencia cardíaca, a veces hasta del doble del valor normal. El descenso de la temperatura produce una gran disminución de la frecuencia cardíaca, que puede disminuir hasta solo algunos latidos por minuto cuando una persona está cerca de la muerte por hipotermia en el intervalo de temperatura corporal de 16 °C a 21 °C.

La fuerza contráctil del corazón con frecuencia se incrementa transitoriamente cuando hay un aumento moderado de la temperatura, como ocurre durante el ejercicio corporal, aunque una elevación prolongada de la temperatura agota los sistemas metabólicos del corazón y finalmente produce debilidad.

El incremento de la carga de presión arterial (hasta un límite)
no disminuye el gasto cardíaco

Durante la función normal del corazón a presiones arteriales sistólicas normales (80 a 140 mmHg) el gasto cardíaco está determinado casi totalmente por la facilidad del flujo sanguíneo a través de los tejidos corporales, que a su vez controla el retorno venoso de la sangre hacia el corazón

CAPITULO 18

Regulación nerviosa de la circulación y control
rápido de la presión arterial

Regulación nerviosa de la circulación

El sistema nervioso controla la circulación casi totalmente a través del sistema nervioso autónomo.

Las fibras nerviosas vasomotoras salen de la médula espinal a través de los nervios de la columna torácica y de
los primeros uno o dos nervios lumbares.

A continuación, pasan inmediatamente hacia las cadenas
simpáticas, cada una de las cuales recorre cada lado de la columna vertebral. Después, siguen dos
rutas hacia la circulación:

  • A través de los nervios simpáticos específicos que inervan
  • principalmente la vasculatura de las vísceras internas y del corazón.
  • 2) entrando casi inmediatamente en las porciones periféricas de los nervios espinales que se distribuyen hacia la vasculatura de las zonas periféricas.

Los esfínteres precapilares y las metaarteriolas están inervados en algunos tejidos como los vasos sanguíneos mesentéricos, aunque normalmente su inervación simpática no es tan densa como en las pequeñas arterias, las arteriolas y las venas.

La inervación de los vasos grandes, en particular de las venas, hace posible que la estimulación simpática disminuya el volumen de estos vasos.

Esta disminución del volumen empuja la sangre hacia el corazón y, por tanto, desempeña un papel muy importante en la regulación de la función de bomba cardíaca, como explicaremos más adelante en este y en capítulos sucesivos.

La estimulación simpática aumenta en gran medida la actividad cardíaca, aumentando tanto la frecuencia cardíaca como su fuerza y el volumen
de bombeo.

El efecto circulatorio más importante es el control de la frecuencia cardíaca mediante las fibras nerviosas parasimpáticas hacia el corazón en los nervios vagos.

Lo más importante es que la estimulación parasimpática provoca un marcado descenso de la frecuencia cardíaca y un ligero descenso de la contractilidad del músculo cardíaco.

Los nervios simpáticos transportan una enorme cantidad de fibras nerviosas vasoconstrictoras y solo algunas fibras vasodilatadoras.

Las fibras vasoconstrictoras se distribuyen esencialmente hacia todos
los segmentos de la circulación, pero más hacia algunos tejidos que otros.

Centro vasomotor del cerebro y control del sistema vasoconstrictor:
Situado bilateralmente en la sustancia reticular del bulbo y en el tercio inferior de la protuberancia, conforma una zona denominada centro vasomotor.

Transmite los impulsos parasimpáticos a través de los nervios vagos hacia el corazón y transmite los impulsos simpáticos a través de la médula espinal y los nervios simpáticos periféricos prácticamente hacia todas las arterias, arteriolas y venas del organismo.

Zona vasoconstrictora

Situada bilateralmente en las porciones anterolaterales de la parte superior del bulbo.

Las neuronas que se originan en esta zona distribuyen sus fibras a todos los niveles de la médula espinal, donde excitan las neuronas vasoconstrictoras preganglionares del sistema nervioso simpático

Zona vasodilatadora

Situada bilateralmente en las porciones anterolaterales de la mitad
inferior del bulbo.

Las fibras de estas neuronas se proyectan hacia arriba, hacia la zona vasoconstrictora que acabamos de describir, e inhiben la actividad vasoconstrictora de esta zona, con lo que provocan vasodilatación.

zona sensitiva

Bilateralmente en el núcleo del tracto solitario de las porciones posterolaterales del bulbo y parte inferior de la protuberancia.

Las neuronas de esa zona reciben señales nerviosas sensitivas desde el sistema circulatorio, principalmente a través de los nervios
vagos y glosofaríngeos, y emiten señales eferentes desde esta zona sensitiva que facilitan las actividades de control de las zonas tanto vasoconstrictoras como vasodilatadoras, con lo que se consigue el control reflejo de muchas funciones circulatorias.

La constricción parcial continuada de los vasos sanguíneos se debe normalmente al tono vasoconstrictor simpático

En condiciones normales, la zona vasoconstrictora del centro vasomotor transmite señales continuamente hacia las fibras nerviosas vasoconstrictoras simpáticas en todo el cuerpo, provocando descargas lentas de esas fibras a una velocidad entre medio y dos impulsos por segundo.

Esta descarga continuada se conoce como tono vasoconstrictor simpático. Estos impulsos mantienen normalmente un estado parcial de contracción en los vasos sanguíneos, que se conoce como tono vasomotor.

Control de la actividad cardíaca por el centro vasomotor

Las porciones laterales del centro vasomotor transmiten impulsos excitatorios a través de las fibras nerviosas simpáticas hacia el corazón cuando es necesario aumentar la frecuencia y la contractilidad cardíacas.

Por el contrario, cuando es necesario disminuir la función de bomba a la porción medial del centro vasomotor envía señales hacia los núcleos dorsales motores adyacentes de los nervios vagos, que después transmiten los impulsos parasimpáticos a través de los nervios vagos hacia el corazón para disminuir la frecuencia y la contractilidad cardíacas.

Control del centro vasomotor por los centros nerviosos superiores

Un gran número de neuronas pequeñas situadas por toda la sustancia reticular de la protuberancia, el mesencéfalo y el diencéfalo excitan o inhiben el centro vasomotor.

El hipotálamo desempeña un papel especial en el control del sistema vasoconstrictor porque ejerce efectos potentes excitadores o inhibidores sobre el centro vasomotor.

Las porciones posterolaterales del hipotálamo provocan principalmente excitación, mientras que la porción anterior provoca una excitación o una inhibición leves, dependiendo de la parte exacta del hipotálamo anterior que se estimule.

Además, la estimulación de la parte anterior del lóbulo temporal, las zonas orbitarias de la corteza frontal, la parte anterior de la circunvolución del cíngulo, la amígdala, el tabique y el hipocampo excita o inhibe el centro vasomotor, dependiendo de las porciones precisas de estas zonas que se estimulen y de la intensidad del estímulo.

La noradrenalina es el neurotransmisor vasoconstrictor simpático

La sustancia segregada por las terminaciones de los nervios vasoconstrictores prácticamente
corresponde únicamente a noradrenalina, que actúa directamente en los receptores α-adrenérgicos del
músculo liso vascular provocando la vasoconstricción

Médula suprarrenal y su relación con el sistema vasoconstrictor simpático

Los impulsos se transmiten hacia la médula suprarrenal al mismo tiempo que se transmiten hacia los vasos sanguíneos.

Estos impulsos hacen que la médula suprarrenal segrega tanto adrenalina como noradrenalina hacia la sangre circulante. Ambas hormonas se transportan en el torrente sanguíneo
hacia todas las partes del organismo, donde actúan directamente en todos los vasos sanguíneos provocando normalmente vasoconstricción, aunque en algunos tejidos la adrenalina provoca vasodilatación porque también tiene un efecto estimulador sobre los receptores β-adrenérgicos, que dilatan algunos vasos.

Una de las funciones más importantes del control nervioso de la circulación es su capacidad de provocar incrementos rápidos de la presión arterial.

Todas las funciones vasoconstrictoras y cardioaceleradoras del sistema nervioso simpático se estimulan a la vez y, al mismo tiempo, se produce una inhibición recíproca de las señales inhibidoras vagales parasimpáticas hacia el corazón.

Es decir, se producen tres cambios importantes simultáneamente, cada uno de los
cuales aumenta la presión arterial:

La mayoría de las arteriolas de la circulación sistémica se contraen, lo que aumenta mucho la
resistencia periférica total y, en consecuencia, la presión arterial.

Las venas desplaza la sangre desde los grandes vasos sanguíneos periféricos hacia el corazón, con lo que aumenta el volumen de sangre en las cámaras cardíacas.

El estiramiento del corazón provoca entonces un latido más potente de este órgano y, por tanto, el bombeo de mayores
cantidades de sangre. Además, aumenta la presión arterial.

El sistema nervioso autónomo estimula directamente al corazón, lo que también potencia la bomba cardíaca.

Gran parte de este incremento del bombeo cardíaco se debe al aumento de la frecuencia cardíaca, a veces hasta tres veces con respecto a lo normal.

El control nervioso de la presión arterial es rápido:

Una característica especialmente importante del control nervioso de la presión arterial es su rapidez de respuesta, comenzando en segundos y aumentando a menudo la presión hasta dos veces con respecto a lo normal en 5-10 s.

Aumentos de la presión arterial durante el ejercicio muscular
y otros tipos de estrés

El aumento de la presión arterial durante el ejercicio es consecuencia principalmente de efectos del sistema nervioso.

Al mismo tiempo que se activan las zonas motoras cerebrales para iniciar el
ejercicio, se activa también la mayor parte del sistema activador reticular del tronco del encéfalo, que incluye una estimulación mucho mayor de las zonas vasoconstrictoras y cardioaceleradoras del
centro vasomotor.

Estos efectos aumentan la presión arterial de forma instantánea para mantener la
sincronización con el aumento de la actividad muscular.

REACCION DE ALARMA

Se produce un incremento similar
de la presión.

Por ejemplo, durante un miedo intenso la presión arterial aumenta a veces hasta entre 75 y 100 mmHg en solo unos segundos. Esta respuesta se conoce como reacción de alarma, que proporciona un exceso de presión arterial que puede aportar sangre inmediatamente a cualquiera o todos los músculos del organismo que pudieran necesitar una respuesta instantánea para huir del
peligro.

Mecanismos reflejos para mantener la presión arterial normal

Mecanismos de control especiales e inconscientes que actúan todo el tiempo para mantener la presión arterial en valores prácticamente normales.

Casi todos ellos se basan en mecanismos reflejos de retroalimentación negativa.

Sistema de control de la presión arterial mediante barorreceptores: reflejos barorreceptores

Este reflejo se inicia en los receptores de estiramiento, conocidos
como barorreceptores o presorreceptores, situados en puntos específicos de las paredes de varias
arterias sistémicas de gran tamaño.

El aumento de la presión arterial estira los barorreceptores y hace
que transmitan las señales hacia el SNC. Las señales de «retroalimentación» vuelven después a través del sistema nervioso autónomo hacia la circulación para reducir la presión arterial hasta el nivel
normal.

Anatomía normal de los barorreceptores y su inervación

Los barorreceptores son terminaciones nerviosas de tipo spray que se localizan en las paredes de las arterias y se estimulan cuando se estiran.

Algunos están situados en la pared de casi todas las arterias grandes de las regiones torácicas y cervical; muy abundantes en:

La pared de ambas arterias carótidas internas, a corta distancia por encima de la bifurcación carotídea (una zona que se conoce como seno carotídeo

En la pared del cayado aórtico.

Respuesta de los barorreceptores a la presión arterial

Los barorreceptores sinusales carotídeos no se estimulan en absoluto con presiones entre 0 y 50-60 mmHg, pero en valores superiores responden con una frecuencia progresivamente mayor y alcanzan el máximo en torno a los 180 mmHg. Las respuestas de los barorreceptores aórticos son similares a las de los
receptores carotídeos, excepto porque, en general, actúan con presiones arteriales unos 30 mmHg mayores.

Reflejo circulatorio iniciado por los barorreceptores:

Después de que las señales de los barorreceptores entren en el núcleo del tracto solitario del bulbo, las señales secundarias inhiben el centro vasoconstrictor del bulbo y excitan el centro parasimpático vagal. Los efectos netos son dos:

  • La vasodilatación de las venas y arteriolas en todo el sistema
  • circulatorio periférico
  • El descenso de la frecuencia cardíaca y de la fuerza de contracción
  • cardíaca. .

Por tanto, la excitación de los barorreceptores por una presión elevada en las arterias provoca el descenso reflejo de la presión arterial como consecuencia tanto del descenso de la resistencia periférica como del gasto cardíaco. Por el contrario, una presión baja tiene los efectos contrarios, provocando el aumento reflejo de la presión hasta la normalidad.

Función amortiguadora de la presión del sistema de control de barorreceptores

Como el sistema de barorreceptores se opone tanto al aumento como al descenso de la presión arterial, se denomina sistema amortiguador de la presión y los nervios de los barorreceptores se conocen como nervios amortiguadores.

Como el sistema de barorreceptores se opone tanto al aumento como al descenso de la presión arterial, se denomina sistema amortiguador de la presión y los nervios de los barorreceptores se conocen como nervios amortiguadores.

Uno de los objetivos principales del sistema arterial de barorreceptores consiste enreducir minuto a minuto la variación de la presión arterial hasta un tercio de la que aparecería si no estuviera presente este sistema.

¿Son importantes los barorreceptores en la regulación a largo plazo de la presión arterial?

Aunque los barorreceptores arteriales proporcionan un control potente de la presión arterial minuto a minuto, su importancia en la regulación a largo plazo de la presión sanguínea es controvertida como consecuencia, tal vez, de que algunos fisiólogos consideran que los barorreceptores tienen una importancia relativamente escasa en la regulación de la presión arterial, porque tienden a reajustarse en 1-2 días a la presión a la cual se exponen.

Este reajuste de los barorreceptores atenúa su potencia como sistema de control para corregir los trastornos que tienden a cambiar la presión arterial durante más de unos pocos días cada vez.

Control de la presión arterial por los quimiorreceptores carotídeos y aórticos: efecto del bajo nivel de oxígeno sobre la presión arterial:

Los quimiorreceptores están formados por células quimiosensibles al bajo nivel de oxígeno, al
exceso de dióxido de carbono y al exceso de iones hidrógeno. Se localizan en varios órganos quimiorreceptores pequeños, con un tamaño de unos 2 mm (dos cuerpos carotídeos, cada uno de los cuales se sitúa en la bifurcación de cada arteria carótida común, y habitualmente entre uno y tres cuerpos aórticos adyacentes a la aorta).

Los quimiorreceptores excitan las fibras nerviosas que, junto a las fibras de los barorreceptores, llegan por los nervios de Hering y los nervios vagos hacia el
centro vasomotor del tronco del encéfalo.

Las señales transmitidas desde los quimiorreceptores excitan el centro vasomotor, y esta respuesta eleva la presión arterial hasta la normalidad.

No obstante, este reflejo de quimiorreceptores no es un controlador potente de la presión arterial hasta que esta cae por debajo de 80 mmHg.

Por tanto, este reflejo adquiere su importancia con las presiones más bajas, ayudando a prevenir aún más descensos adicionales de la presión arterial.

Reflejos auriculares y en la arteria pulmonar que regulan la presión arterial

Tanto la aurícula como las arterias pulmonares tienen en sus paredes receptores de estiramiento denominados receptores de baja presión.

Estos receptores son similares a los receptores de estiramiento de los barorreceptores que hay en las arterias sistémicas grandes. Estos receptores de baja presión desempeñan un papel importante, en especial al minimizar los cambios de presión arterial en respuesta a los cambios en el volumen de sangre.

Reflejos auriculares que activan los riñones: el «reflejo de volumen»

El estiramiento de las aurículas también provoca una dilatación refleja significativa de las arteriolas aferentes en los riñones. Las señales se transmiten también simultáneamente desde las aurículas hacia
el hipotálamo, para disminuir la secreción de hormona antidiurética (ADH).

El descenso de la resistencia en la arteriola aferente renal provoca el aumento de la presión capilar glomerular, con el aumento consiguiente de la filtración de líquido en los túbulos renales.

La disminución de la ADH disminuye a su vez la reabsorción de agua desde los túbulos y la combinación de ambos efectos, el aumento de la filtración glomerular y el descenso de la reabsorción de líquido, aumenta la pérdida de
líquidos en los riñones y reduce el incremento del volumen de sangre hacia la normalidad.

Control del reflejo auricular de la frecuencia cardíaca (reflejo de Bainbridge)

El aumento de la presión auricular también aumenta la frecuencia cardíaca, a veces hasta en un 75%.
Una pequeña parte de este incremento se debe al efecto directo del aumento del volumen auricular
para estirar el nódulo sinusal.

Los receptores de estiramiento de las aurículas que provocan el reflejo Bainbridge transmiten sus señales aferentes a través de los nervios vagos hacia el
bulbo raquídeo.

Respuesta isquémica del sistema nervioso central: control de la presión arterial por el centro vasomotor del cerebro:

La mayor parte del control nervioso de la presión sanguínea se logra por los reflejos que se originan en los barorreceptores, los quimiorreceptores y los receptores de presión baja, todos ellos situados en la circulación periférica fuera del cerebro.

No obstante, cuando el flujo sanguíneo que se dirige hacia el centro vasomotor en la parte inferior del tronco del encéfalo disminuye lo suficiente para provocar un defecto nutricional, es decir, para provocar la isquemia cerebral, las neuronas vasoconstrictoras y cardioaceleradoras del centro vasomotor responden directamente a la isquemia y se excitan con fuerza.

El efecto isquémico sobre la actividad vasomotora puede elevar drásticamente la presión arterial media, llegando incluso a los 250 mmHg durante hasta 10 min. El grado de vasoconstricción simpática provocado por la isquemia cerebral intensa a menudo es tan grande que algunos de los vasos periféricos se ocluyen total o casi totalmente.

Importancia de la respuesta isquémica del SNC como reguladora de la presión arterial
A pesar de la naturaleza potente de la respuesta isquémica del SNC, no llega a ser significativa hasta que la presión arterial cae muy por debajo de lo normal, hasta los 60 mmHg e incluso menos, alcanzando su mayor grado de estimulación con una presión de 15 a 20 mmHg.

Por tanto, la respuesta isquémica del SNC no es uno de los mecanismos normales de regulación de la presión arterial.

Reacción de Cushing al aumento de la presión en torno al encéfalo

Produce como consecuencia del aumento de presión del líquido cefalorraquídeo que rodea al cerebro en la bóveda craneal.

La reacción de Cushing protege a los centros vitales del cerebro de la pérdida
de nutrientes en caso de que la presión del líquido cefalorraquídeo sea suficientemente alta para comprimir las arterias cerebrales.

Características especiales del control nervioso
de la presión arterial

Función de los nervios y músculos esqueléticos en el incremento del gasto cardíaco y la presión arterial

Reflejo de compresión abdominal

Cuando se provoca un reflejo de barorreceptores o quimiorreceptores, las señales nerviosas se transmiten simultáneamente a través de los nervios esqueléticos hacia los músculos esqueléticos del organismo, en particular hacia los músculos abdominales.

La contracción muscular comprime todos los reservorios venosos del abdomen, ayudando a trasladar la sangre desde los reservorios vasculares abdominales hacia el corazón.

En consecuencia, el corazón dispone de una mayor cantidad de sangre para bombear; esta respuesta global se conoce como reflejo de compresión abdominal.

Aumento del gasto cardíaco y de la presión arterial causado por la contracción del músculo esquelético durante el ejercicio.

Cuando los músculos esqueléticos se contraen durante el ejercicio comprimen los vasos sanguíneos por todo el organismo.

Incluso la anticipación del ejercicio aprieta los músculos, con lo que se comprimen los vasos musculares y abdominales.

Esta compresión traslada sangre desde los vasos periféricos hacia el corazón y los pulmones y, por tanto, aumenta el gasto cardíaco.

Ondas respiratorias en la presión arterial:

Con cada ciclo de respiración la presión arterial aumenta y cae 4-6 mmHg en forma de oleadas,
provocando las ondas respiratorias de la presión arterial. Las ondas son consecuencia de varios
efectos, algunos de los cuales tienen un origen reflejo:

  1. Muchas de las «¿señales respiratorias que surgen en el centro de la respiración del bulbo se desbordan hacia el centro vasomotor con cada ciclo respiratorio.
  2. Cada vez que una persona inspira la presión de la cavidad torácica se vuelve más negativa de l habitual, provocando la expansión de los vasos sanguíneos torácicos y reduciendo, en consecuencia, la cantidad de sangre que vuelve hacia el corazón izquierdo y disminuyendo momentáneamente e gasto cardíaco y la presión arterial.
  3. Los cambios de presión provocados en los vasos torácicos por la respiración excitan los receptores de estiramiento vasculares y auriculares.

Ondas vasomotoras de presión arterial: oscilación de los sistemas de control reflejo de la presión

A menudo, mientras se registra la presión arterial, además de las pequeñas ondas de presión causadas por la respiración se observan otras ondas mucho mayores, a veces hasta de 10-40 mmHg, que aumentan y disminuyen más lentamente que las ondas respiratorias. La duración de cada ciclo varía de 26 s en el perro anestesiado a 7-10 s en un ser humano no anestesiado.

Oscilación de la respuesta isquémica del SNC

Es decir, cualquier mecanismo de control reflejo de la presión oscila si la intensidad de la retroalimentación es suficiente y si hay un retardo entre la excitación del receptor de presión y la respuesta consecuente de la presión.

Las ondas vasomotoras demuestran que los reflejos nerviosos que controlan la presión arterial obedecen a los mismos principios que los aplicables a los sistemas
de control mecánicos y eléctricos

CAPITULO 17

Control local y humoral del flujo sanguíneo por
los tejidos

Control local del flujo sanguíneo en respuesta a las necesidades tisulares:

La mayoría de los tejidos tienen la capacidad de controlar su propio flujo sanguíneo local en proporción a sus necesidades metabólicas
concretas.

Algunas de las necesidades específicas de flujo sanguíneo en los tejidos incluyen aspectos como:

  1. Aporte de oxígeno a los tejidos.
  2. Aporte de otros nutrientes, como glucosa, aminoácidos y ácidos grasos.
  3. Eliminación de dióxido de carbono de los tejidos.
  4. Eliminación de iones hidrógeno de los tejidos.
  5. Mantenimiento de las concentraciones adecuadas de iones en los tejidos.
  6. Transporte de varias hormonas y otras sustancias a los distintos tejidos.
    Algunos órganos tienen necesidades especiales. Por ejemplo, el flujo sanguíneo de la piel

El flujo sanguíneo que llega a un tejido está regulado por la concentración mínima que cubrirá las necesidades tisulares, ni más, ni menos

Al controlar el flujo sanguíneo local de una forma tan exacta, los tejidos casi nunca padecen una deficiencia nutricional de oxígeno y, a pesar de ello, la carga de trabajo del corazón se mantiene al mínimo.

Mecanismos de control del flujo sanguíneo

Se divide en dos fases:

  • Control a corto plazo
  • Control a largo plazo.

Control a corto plazo

se consigue con cambios rápidos de la vasodilatación o vasoconstricción
local de las arteriolas, metaarteriolas y esfínteres precapilares, que se producen en segundos o minutos para proporcionar con gran rapidez el mantenimiento del flujo sanguíneo tisular

El control a largo plazo significa cambios controlados lentos del flujo en un período de días, semanas o incluso meses.

Estos cambios se producen como
consecuencia del incremento o descenso del tamaño físico y del número de vasos sanguíneos que nutren los tejidos.

Control a corto plazo del flujo sanguíneo local:

El aumento en el metabolismo tisular incrementa el flujo sanguíneo en los tejidos.

Uno de los nutrientes metabólicos más necesarios de los tejidos es el oxígeno. El flujo sanguíneo tisular aumenta mucho siempre que disminuye la disponibilidad de oxígeno en los tejidos, por ejemplo:

  • A una gran altitud, en la cima de una montaña alta
  • Caso de neumonía
  • Envenenamiento por monóxido de carbono (que deteriora la capacidad de la hemoglobina de transportar el oxígeno)
  • Envenenamiento por cianuro (que deteriora la capacidad del tejido de usar oxígeno).

El mecanismo por el cual los cambios en el metabolismo tisular o en la disponibilidad de oxígeno modifican el flujo sanguíneo en los tejidos no se comprende totalmente, si bien se han propuesto dos teorías principales: la teoría vasodilatadora y la teoría de la falta de oxígeno.

Teoría vasodilatadora de la regulación a corto plazo del flujo sanguíneo local: posible papel especial de la adenosina

Según la teoría vasodilatadora, cuanto mayor sea el metabolismo o menor sea la disponibilidad de oxígeno o de algunos otros nutrientes en un tejido, mayor será la velocidad de formación de sustancias vasodilatadoras en las células de ese tejido.

Las sustancias como adenosina, dióxido de carbono, compuestos con fosfato de adenosina, histamina, iones potasio e iones hidrógeno; pueden liberarse del tejido en respuesta a la deficiencia de oxígeno

Teoría de la demanda de oxígeno para el control del flujo sanguíneo local

Los vasos sanguíneos simplemente se relajarían en ausencia de una cantidad
adecuada de oxígeno, dilatándose de forma natural.

Además, el aumento de la utilización de oxígeno en los tejidos como consecuencia del aumento del metabolismo podría, en teoría, disminuir la disponibilidad de oxígeno hacia las fibras musculares lisas de los vasos sanguíneos locales, lo cual también provocaría la vasodilatación local.

Posible función de otros nutrientes además del oxígeno en el control del flujo sanguíneo local:

La ausencia de glucosa en la sangre perfundida provoca la vasodilatación tisular local. Además, es posible que este mismo efecto se produzca cuando hay deficiencia de otros nutrientes, como aminoácidos o ácidos grasos, aunque esta cuestión no se ha estudiado correctamente.

Como estas vitaminas son necesarias para la fosforilación inducida por oxígeno que se requiere para producir ATP en las células tisulares, se entiende que la deficiencia de estas vitaminas disminuya la capacidad contráctil del músculo liso y,
por tanto, provoque vasodilatación local.

Ejemplos especiales del control «metabólico» a corto plazo del flujo sanguíneo local

la
y la hiperemia activa

Hiperemia reactiva

Se produce después de que el riego sanguíneo tisular se
bloquee durante un breve período de tiempo.

Es otra manifestación del mecanismo de regulación «metabólico» del flujo sanguíneo, es decir, la falta de flujo pone en marcha todos los factores que provocan la vasodilatación.

Hiperemia activa

El incremento del metabolismo local hace que las células devoren rápidamente los nutrientes del líquido tisular y también que liberen grandes cantidades de sustancias vasodilatadoras.

El resultado es que se dilatan los vasos sanguíneos locales y aumenta el flujo sanguíneo local. De esta forma, el tejido activo recibe los nutrientes adicionales necesarios para mantener este nuevo nivel de funcionamiento.

Autorregulación del flujo sanguíneo durante los cambios en la presión arterial: mecanismos «metabólicos» y «miógenos»

En cualquier tejido del organismo el rápido incremento de la presión arterial provoca un aumento inmediato del flujo sanguíneo.

Sin embargo, en menos de 1 min ese flujo volverá a la normalidad en
la mayoría de los tejidos, incluso aunque la presión arterial se mantenga elevada. Esta normalización del flujo se denomina autorregulación.

En algunos tejidos, como el encéfalo y el corazón, esta autorregulación es todavía más precisa.

Teoría metabólica

Cuando la presión arterial es demasiado elevada, el exceso de líquido proporciona demasiado oxígeno y demasiados nutrientes de otro tipo hacia los tejidos y «lava» los vasodilatadores liberados por los
tejidos.

Estos nutrientes (en especial, el oxígeno), junto con el descenso en los niveles tisulares de vasodilatadores, provocan entonces la constricción de los vasos sanguíneos y el retorno del flujo casi
a la normalidad, a pesar de que aumente la presión.

Teoría miógena

Se basa en la observación de que
el estiramiento brusco de los vasos sanguíneos pequeños provoca la contracción del músculo liso de
la pared vascular durante unos segundos. Por tanto, se ha propuesto que cuando una presión arterial elevada estira el vaso se provoca, a su vez, una constricción vascular reactiva que reduce el flujo
sanguíneo casi a la normalidad.

Mecanismos especiales del control a corto plazo del flujo sanguíneo en tejidos específicos

RIÑONES

El control del flujo sanguíneo se basa en gran medida en un mecanismo
denominado retroalimentación tubuloglomerular, en el que una estructura epitelial del túbulo distal, la
mácula densa, detecta la composición del líquido al inicio de dicho túbulo. Esta estructura se sitúa en la zona en que el túbulo distal se encuentra cerca de las arteriolas aferente y eferente del aparato yuxtaglomerular de la nefrona

CEREBRO

Control del flujo sanguíneo dependiente de la concentración de oxígeno tisular, las concentraciones de dióxido de carbono y de iones hidrógeno tienen una gran importancia.
El aumento de cualquiera de ellos dilata los vasos cerebrales y permite el lavado rápido del exceso de
dióxido de carbono o de iones hidrógeno de los tejidos cerebrales. Este mecanismo es importante
porque el nivel de excitabilidad del propio cerebro depende en gran medida del control exacto de las
concentraciones de dióxido de carbono y del ion hidrógeno.

PIEL

El control del flujo sanguíneo está relacionado estrechamente con la regulación de la temperatura corporal. El flujo cutáneo y subcutáneo regula la pérdida de calor del cuerpo mediante la determinación del flujo de calor desde el centro a la superficie del organismo, donde se pierde calor
hacia el medio exterior.

El flujo sanguíneo en la piel está controlado en gran medida por el sistema nervioso central a través de los nervios simpáticos

Control del flujo sanguíneo tisular por medio de factores de relajación y contracción de origen endotelial

Las células endoteliales que recubren los vasos sanguíneos sintetizan varias sustancias que, cuando se liberan, afectan al grado de relajación o contracción de la pared arterial.

Óxido nítrico: un vasodilatador liberado por células endoteliales sanas:

El más importante de los factores de relajación de origen endotelial es el óxido nítrico (NO), un gas lipófilo que es liberado por las células endoteliales como respuesta a diversos estímulos químicos y físicos.

Las enzimas óxido nítrico sintasa de origen endotelial (eNOS) sintetizan el NO a partir de arginina y oxígeno y por reducción de nitrato inorgánico. Después de la difusión fuera de la célula endotelial, el NO tiene una semivida en sangre de solo 6 s, aproximadamente, y actúa principalmente en los tejidos locales en los que es liberado.

El flujo de sangre a través de las arterias y arteriolas provoca fuerzas de cizallamiento sobre las células endoteliales por el arrastre viscoso de la sangre contra las paredes vasculares.

La síntesis y la liberación de NO desde las células endoteliales están estimuladas asimismo por algunos vasoconstrictores, como la angiotensina II, que se unen a receptores específicos en las células endoteliales.

El uso clínico principal de los inhibidores de PDE-5 es el tratamiento de la disfunción eréctil. La erección se produce por medio de impulsos de los nervios parasimpáticos a través de los nervios pélvicos en el pene, donde se liberan los neurotransmisores acetilcolina y NO. Al impedir la degradación de NO, los inhibidores de PDE-5 potencian la dilatación de los vasos sanguíneos en el pene y ayudan a la erección.

Endotelina: un potente vasoconstrictor liberado por endotelio dañado:

Las células endoteliales también liberan sustancias vasoconstrictoras. La más importante es la endotelina, un péptido de 27 aminoácidos que necesita solo cantidades minúsculas (nanogramos) para provocar una poderosa vasoconstricción. Esta sustancia está presente en las células endoteliales de
todos o la mayoría de los vasos sanguíneos, aunque se eleva enormemente cuando los vasos resultan dañados.

Se han utilizado fármacos que bloquean los receptores de endotelina para tratar la hipertensión pulmonar, aunque en general no se han usado para reducir la presión arterial en pacientes con hipertensión arterial sistémica.

Regulación a largo plazo del flujo sanguíneo

El flujo sanguíneo se ajusta solo en las tres cuartas partes de las necesidades
adicionales de los tejidos, incluso después de la activación completa de estos mecanismos agudos.
Por ejemplo, el flujo sanguíneo aumenta casi instantáneamente en un 100% cuando la presión arterial aumenta bruscamente desde 100 a 150 mmHg.

La regulación a largo plazo del flujo sanguíneo es especialmente importante cuando cambian las demandas metabólicas del tejido a largo plazo. Es decir, si un tejido está crónicamente hiperactivo y, por tanto, requiere un aumento crónico de las cantidades de oxígeno y otros nutrientes, por lo que en algunas semanas aumentan tanto el número como el tamaño de las arteriolas y los vasos capilares
para cubrir las necesidades del tejido, a menos que el aparato circulatorio se vuelva patológico o sea demasiado viejo para responder.

Regulación del flujo sanguíneo por cambios en la vascularización tisular:

Un mecanismo clave para la regulación del flujo sanguíneo local a largo plazo consiste principalmente en cambiar la cantidad de vascularización de los tejidos. Por ejemplo, la vascularización aumenta si el metabolismo de un tejido dado aumenta durante un período prolongado, en un proceso denominado generalmente angiogenia; si el metabolismo disminuye, la vascularización también lo hace.

Esta reconstrucción es rápida (en días) en los animales muy jóvenes y
también en un tejido de nuevo crecimiento, como en el tejido cicatricial o el tejido canceroso, pero es mucho más lenta en los tejidos antiguos y bien establecidos.

Función del oxígeno en la regulación a largo plazo:

El oxígeno es importante no solo para el control a corto plazo del flujo sanguíneo local, sino también para el control a largo plazo.

Un ejemplo es el aumento de la vascularización de los tejidos
en los animales que viven en altitudes elevadas, donde el oxígeno atmosférico es bajo.

En los recién nacidos prematuros que son tratados en tiendas de oxígeno con fines terapéuticos, el exceso de oxígeno provoca la interrupción casi inmediata del crecimiento vascular nuevo en la retina e incluso la degeneración de algunos de los vasos pequeños que ya se han formado.

Importancia de los factores de crecimiento vascular en la formación de nuevos vasos sanguíneos:

Hay una docena o más de factores que aumentan el crecimiento de los vasos sanguíneos nuevos, siendo casi todos ellos péptidos pequeños.

Los cuatro factores mejor identificados son

  • El factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF)
  • El factor de crecimiento de los fibroblastos
  • El factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF)
  • Angiogenina.

Es la deficiencia de oxígeno tisular o de otros nutrientes la que provoca la formación de los factores de crecimiento vascular (también denominados «factores angiogénicos»).

Algunas sustancias, como algunas hormonas esteroideas, tienen exactamente el efecto contrario sobre los vasos sanguíneos pequeños, en ocasiones causando incluso la disolución de las células vasculares y la desaparición de los vasos.

Por tanto, los vasos sanguíneos también pueden desaparecer cuando no se necesitan.

Los péptidos producidos en los tejidos pueden bloquear también
el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos; la endostatina es otro péptido antiangiogénico que se deriva de la descomposición del colágeno tipo XVII.

La vascularización se encuentra determinada por la necesidad de flujo sanguíneo máximo, no por la necesidad media

Una característica especial de gran valor del control vascular a largo plazo es que la vascularización
se determina principalmente por el nivel máximo de flujo sanguíneo necesario y no por la necesidad
media.

Este mayor exceso de flujo puede no ser necesario más que durante algunos minutos cada día, aunque esta necesidad breve provoca la formación de factores
angiogénicos suficiente en los músculos para aumentar su vascularización según necesidades.

No obstante, después del desarrollo de esta vascularización extra los vasos sanguíneos extra se mantienen contraídos, abriéndose para permitir el flujo extra solo cuando existan estímulos locales apropiados, como la falta de oxígeno, los estímulos nerviosos vasodilatadores u otros estímulos que provoquen el flujo extra necesario.

Regulación del flujo sanguíneo por el desarrollo de la circulación colateral:

En la mayoría de los tejidos, cuando se bloquea una arteria o una vena se desarrolla un canal vascular nuevo que rodea el bloqueo y permite que se vuelva a suministrar sangre al tejido afectado, al menos parcialmente.

Los vasos colaterales continúan creciendo durante muchos meses después, normalmente formando
muchos canales colaterales pequeños en lugar de un único vaso de gran tamaño. En reposo, el flujo sanguíneo puede volver muy cerca de los valores normales, pero los nuevos canales son suficientemente grandes como para aportar el flujo sanguíneo necesario durante la actividad tisular agotadora.

Cuando los vasos sanguíneos colaterales no son capaces de desarrollarse con suficiente rapidez para mantener el flujo sanguíneo debido a la velocidad o la gravedad de la insuficiencia coronaria, se desarrollan ataques cardíacos graves.

Remodelación vascular como respuesta a cambios crónicos en el flujo sanguíneo o la presión arterial

El crecimiento y la remodelación vasculares son componentes fundamentales del desarrollo y crecimiento de los tejidos y se producen, asimismo, como una respuesta adaptativa a cambios a largo plazo en la presión arterial o el flujo sanguíneo.

En la mayoría de los tejidos, las pequeñas arterias y las arteriolas
responden con rapidez (en cuestión de segundos) al aumento en la presión arterial con una vasoconstricción, lo que ayuda a autorregular el flujo sanguíneo tisular, tal como se expuso anteriormente.

La vasoconstricción reduce el diámetro luminal, lo que, a su vez, tiende a normalizar la tensión de la pared vascular (T), que, de acuerdo con la ecuación de Laplace, es el producto del radio (r) del vaso sanguíneo por su presión

En los pequeños vasos sanguíneos que se contraen como respuesta al aumento de la presión arterial, las células de músculo liso vascular y las células endoteliales se reorganizan gradualmente, en un período de unos días o varias semanas, en torno a un menor diámetro luminal, en un proceso denominado remodelación eutrófica de entrada, sin que se produzcan cambios en el área de la sección transversal de la pared vascular.

La respuesta hipertrófica incrementa el tamaño de las células de músculo liso vascular y estimula la formación de proteínas de matriz extracelular adicionales, como colágeno y fibronectina, que refuerzan la resistencia de la pared vascular para hacer frente al aumento de las presiones arteriales.

La remodelación vascular tiene lugar, asimismo, cuando un vaso sanguíneo queda expuesto de forma crónica a un aumento o una disminución del flujo sanguíneo. La creación de una fístula que conecta una gran arteria con una gran vena, de manera que sortea completamente los vasos y capilares de baja resistencia, ofrece un ejemplo especialmente interesante de remodelación de la arteria y la vena afectadas.

Las reducciones crónicas en la presión arterial y el flujo sanguíneo tienen efectos que son opuestos a los descritos anteriormente. Cuando el flujo sanguíneo se reduce de forma importante, también se reduce el diámetro de la luz vascular, y cuando disminuye la presión arterial, normalmente disminuye
el grosor de la pared vascular. Así pues, la remodelación vascular es una respuesta adaptativa importante de los vasos sanguíneos al crecimiento y desarrollo tisular, así como a los cambios fisiológicos y patológicos en la presión arterial y el flujo sanguíneo de los tejidos.

Control humoral de la circulación

El control humoral de la circulación se refiere al control por las sustancias segregadas o absorbidas en los líquidos del organismo, como hormonas y factores producidos localmente; se forman en glándulas especiales y se transportan en la sangre por todo el organismo, mientras que otras se forman en algunas zonas del tejido afectado y provocan solo efectos circulatorios locales.

Noradrenalina y adrenalina

La noradrenalina es una hormona vasoconstrictora especialmente potente; la adrenalina es menos
potente y en algunos tejidos provoca incluso una vasodilatación leve.

Angiotensina II

La angiotensina II es otra sustancia vasoconstrictora potente. Tan solo una millonésima de gramo puede aumentar la presión arterial de un ser humano en 50 mmHg o más.

El efecto de angiotensina II contrae potentemente las pequeñas arteriolas.

Vasopresina

La vasopresina, que también se conoce como hormona antidiurética, es aún más potente que la angiotensina II como vasoconstrictora, por lo que se convierte en una de las sustancias constrictoras más potentes del organismo.

Se forma en las células nerviosas del hipotálamo pero después es transportada distalmente a través de los axones nerviosos hacia la neurohipófisis, donde es finalmente segregada a la sangre.

Bradicinina

Provocan una vasodilatación potente cuando se forman en la sangre y en los líquidos tisulares de algunos órganos.

Las cininas son pequeños polipéptidos que se escinden por enzimas proteolíticas a partir de α2- globulinas del plasma o los líquidos tisulares.

Una enzima proteolítica de particular importancia para tal fin es la calicreína, que se encuentra en la sangre y los líquidos tisulares en una forma inactiva.
Esta calicreína inactiva se activa por la maceración de la sangre, por la inflamación tisular o por
otros efectos químicos o físicos similares.

La bradicinina provoca una dilatación arteriolar potente y aumenta la permeabilidad capilar.

La histamina se libera esencialmente en todos los tejidos del organismo cuando sufren daños o se inflaman, o cuando se sufre una reacción alérgica.

La mayor parte de la histamina deriva de los mastocitos en los tejidos dañados y de los basófilos en sangre.

Control vascular por iones y otros factores químicos:

Hay muchos iones y otros factores químicos que pueden dilatar o contraer los vasos sanguíneos locales.

El aumento de la concentración del ion calcio provoca vasoconstricción, que es consecuencia del
efecto general del calcio para estimular la contracción del músculo liso, como se comenta en el
capítulo 8.

  1. El aumento de la concentración del ion potasio, dentro del intervalo fisiológico, provoca vasodilatación.
  2. El aumento de la concentración del ion magnesio provoca una vasodilatación potente.
  3. El aumento de la concentración del ion hidrógeno (descenso del pH) provoca la dilatación de las arteriolas.
  4. Los aniones que tienen efectos significativos sobre los vasos sanguíneos son los iones acetato y citrato, que provocan una vasodilatación pequeña.
  5. El aumento de la concentración de dióxido de carbono provoca una vasodilatación moderada en la mayoría de los tejidos, pero una vasodilatación importante en el cerebro. Además, el dióxido de
    carbono en la sangre tiene un efecto indirecto muy potente al actuar en el centro vasomotor del
    cerebro, transmitido a través del sistema nervioso simpático vasoconstrictor, provocando una
    vasoconstricción generalizada en todo el organismo.

La mayoría de los vasodilatadores o vasoconstrictores tienen un efecto escaso en el flujo sanguíneo a largo plazo salvo que alteren la tasa metabólica de los tejidos

En la mayoría de los casos, el flujo sanguíneo en los tejidos y el gasto cardíaco (la suma del flujo en todos los tejidos del organismo) no se ven alterados sustancialmente, salvo durante 1 o 2 días, en estudios experimentales cuando se infunden crónicamente grandes cantidades de potentes vasoconstrictores como la angiotensina II o vasodilatadores como la bradicinina.

Análogamente, la mayoría de los vasodilatadores provocan únicamente cambios a corto plazo en el flujo sanguíneo tisular y el gasto cardíaco si no alteran el metabolismo de los tejidos. Por tanto, el flujo sanguíneo está regulado generalmente de acuerdo con las necesidades específicas de los tejidos siempre y cuando la presión arterial sea adecuada para perfundir los tejidos.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar